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El Día de Muertos en San Francisco: vivito y pataleando

El Día de Muertos en San Francisco: vivito y pataleando

En las dos pasadas semanas, el Distrito de la Misión y otras partes importantes de ‘La Ciudad’, rebosaban de energía con varias celebraciones del Día de Muertos.

Aunque algunos sigan confundiendo el Día de Brujas con el Día de Muertos, el 2 de noviembre ha establecido una importancia más trascendental. El evento impone cada vez más sus profundas características espirituales e indígenas y se puede decir que la fecha se ha transformado en un importante hito de nuestros calendarios culturales colectivos.

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Es una noche para recordar, celebrar y atesorar en la memoria a nuestros ancestros.

Hasta 2019 la celebración había crecido: miles participaban, con vestuarios apropiados y sus caras adornadas con diversas versiones de calacas. La Procesión del Día de Muertos en San Francisco se había tornado en uno de los mayores eventos de su tipo en toda la nación.

En 2020, las severas restricciones impuestas por la COVID-19 impidieron dicha celebración y como casi todas las cosas, se encerró y se hizo cibernética. En este 2021, aunque el COVID siga con nosotros, la celebración fue más pública.

Me referiré a un ramillete de excelentes festejos.

Marcelo y Luna, zanqueros de Loco Bloco, durante las celebraciones del Día de Muertos llevadas a cabo en la primaria Buena Vista Horace Mann el 2 de noviembre de 2021. Foto: Madre de Marcelo, Marinés

El primero se llevó a cabo el 2 de noviembre en el gran patio de la Escuela Primaria Horace Mann, en el mero corazón de la Misión. Ahí, una variedad de grupos se reunieron, como el Folko Ayisyen Lakay Haitian Ensemble, Pam Ortiz and Youth Dancers, Danza Xitlalli, Cuicacalli, Estrela do Samba, además de los músicos Anthony Blea y Orlando Torrientes.

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Organizando, el omnipresente y siempre entusiasmante Loco Bloco, un grupo formado en 1994 para apoyar la creatividad de jóvenes bailarines, músicos, actores… y caminantes en zancos.

El evento se llamó ‘Renacimiento’, un collage de varias vignettes. Hubo discursos recordando la reciente muerte de la artista Yolanda López y de la escritora/activista Elizabeth ‘Betita’ Martínez, además de libretillos teatrales acerca del peligro de las drogas, ‘Alebrijes’ en zancos, bellos bailes que se referían a Haití (con poca explicación) e incluso la clásica canción ‘Siembra’, de Rubén Blades. Ya tarde en el programa, el excelente Ballet Folklórico Cuicacalli.

Fué una función pletórica de energía (aunque larga), que podría beneficiarse con algunos 

recortes. Aunque cada segmento era interesante y —a veces——entusiasmante, el trabajo necesitaba un libretto más cohesivo y coherente. Costaba percibir el hilo conductor de la acción.

En mi propia experiencia como director de teatro, he creado obras que necesitaban buenas ediciones y cortes. Algunas veces olvidé lo que decían mis padres: “De lo bueno, poco”. Sin embargo, el entusiasmo y —en su mayor parte— la calidad de las presentaciones eran irrefutables. A mi alrededor, el público presente estaba muy atento. Era una audiencia receptiva, en su mayoría amistades o familiares de comunidades cercanas, felices de estar ahí. ¡Sigan adelante, artistas!

Después, en la tarde del 2 de noviembre, la Sinfónica de San Francisco tuvo su Evento Especial de Día de Muertos. Por varios años, este concierto ha sido una ofrenda vibrante y bien organizada, con nuestra querida Martha Rodríguez de organizadora clave.

Este año, la Sinfónica ofreció obras del argentino Astor Piazzolla y de los mexicanos Arturo Márquez y José Pablo Moncayo García. Tal vez la pieza más sorprendente (y menos conocida) de la primera parte del programa fue ‘Margariteña’, del venezolano Inocente Carreño. El Conductor Invitado fué otro venezolano, el talentoso Enluis Montes Olivar.

La segunda parte del programa ofreció la contagiosa simpatía de la cantante y pianista mexicana Flor Amargo. Era su debut compartiendo el escenario con la sinfónica y lo hizo muy bien, recibiendo calurosos aplausos de un público entusiasta, que repletó las graderías.

A propósito, ¡ahí también estaba Loco Bloco! Algunos de sus bailarines y músicos se presentaron afuera del teatro, mientras llegaba el público. Una excelente bienvenida.

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¡Adelante, Sinfónica!… y ojalá pronto nos regalen su presencia en uno de los parques de nuestro distrito. ¿La Raza? ¿Precita? ¿Dolores?

Miembros del Quinteto Ahkeel Mestayer (desde la izquierda) Kai Lyons, David Lechuga, Emilio Dávalos-Gaylord, Ahkeel Mestayer y Roque Barón (al frente). Foto: Vince de Jesús

Como cereza al centro de la torta, en la noche del 6 de noviembre disfrutamos de un excelente concierto por el Quinteto de Ahkeel Mestayer. Esta vez fuimos a la Haight con Masonic.

El Quinteto (Ahkeel Mestayer en congas y vocales, Emilio Dávalos-Gaylord en bongos, campana y voces, David Lechuga en el bajo, Kai Lyons en la guitarra acústica, tres Cubano, el cavaquinho brasilero y vocales y Roque Barón, en vocales), tocaron como parte de unas series llamadas ‘Mellow Sessions’ (Sesiones Relajadas). Las sesiones se llevan a cabo en un bello espacio llamado The Mellow Haight, una tienda de plantas por el día y salón musical por la noche.

El quinteto es un grupo de (en su mayoría) jóvenes músicos nacidos y criados en la Misión, que ya gozan de nombradía por previas asociaciones musicales, con grupos como Soltrón y Loco Bloco, donde Kai Lyons es director musical y Emilio Dávalos-Gaylord es asistente del director musical. ¡Estos ‘Locos’ están por todos lados!

Como dijera Ahkeel Mestayer, el director del Quinteto: “El Quinteto fusiona estilos no-ortodoxos, como una forma de exploración musical”.

En el tipo de fusiones musicales que escuché, formas musicales aparentemente distantes y diversas, como melodías de los Hilbillies norteamericanos y plenas puertorriqueñas, conviven y fluyen sabrosamente. Este Quinteto es una gran añadidura a nuestro variado menú musical.

Como un dramático detalle, este concierto se llevó a cabo justo enfrente del sitio donde una noche antes había ocurrido una balacera, que dejó sin vida a una persona. El sitio del crimen estaba lleno de flores y velas, recordándonos que el ciclo de la Vida y la Muerte continúa.

Así, la música de esa Mellow Session fue un apropiado final para este Día de Muertos 2021.

El Tecolote turns 52 this August!

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