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El reloj marcaba solo trece minutos antes de la medianoche del 2 de junio cuando la Junta de Supervisores de San Francisco —después de escuchar casi nueve horas de emotivos testimonios por parte de angustiados residentes de la Misión— votó en contra de una moratoria propuesta por el supervisor del Distrito 9, David Campos.

La moratoria, que hubiera llamado a un alto de 45 días a la construcción de viviendas de lujo en el distrito de la Misión, requería el voto de nueve de los once supervisores, pero solo recibió siete.

Campos, junto con los supervisores London Breed, John Avalos, Malia Cohen, Eric Mar, Jane Kim y Norman Yee, apoyaron la moratoria, mientras que Scott Wiener, Katy Tang, Mark Farrell y Julie Christensen se opusieron.

Presentada a principios de mayo, la moratoria fue controvertida y ganó el apoyo de algunas organizaciones como Calle 24 y la Agencia de Desarrollo Económico de la Misión (MEDA por sus siglas en inglés), a la vez, recibió fuerte oposición por otros, como Grow SF y la Federación de Inquilinos del Área de la Bahía de San Francisco (SFBARF por sus siglas en inglés).

Aquellos en contra argumentaron que la medida no hubiera frenado los desalojos pero hubiera ocasionado un incremento en los precios de las rentas a un paso más apresurado.

El Supervisor del Distrito 8, Scott Wiener fue el miembro de la junta más abiertamente en oposición a la moratoria, justificando que la legislación, de haber sido aprobada, probablemente hubiera sido permanente y quizá expandida a otras zonas.

La probabilidad de que la legislación de Campos hubiera sido aprobada se vió reducida al aproximarse la junta del 2 de junio. Una semana previa, la propuesta no obtuvo el apoyo del Partido Democrático de San Francisco (DCCC por sus siglas en inglés), el cual votó 13-10 en contra.

“No va a detener un solo desalojo. No va a hacer que la gente deje de ser desalojada”, dijo Wiener durante la junta con el DCCC el 27 de mayo.

“Fue muy decepcionante”, dijo Campos respecto a la decisión del DCCC. “Pero creo que nos muestra que el Partido Democrático es controlado por intereses de bienes raíces”.

¿Por qué la moratoria?
“Recientemente hubo dieciocho sitios que calificaban para ser viviendas asequibles”, dijo Campos. “Hoy, solamente quedan trece”.
Los otros cinco sitios fueron tomados por desarrolladores de viviendas de lujo.

“Cuando la ciudad esté lista para comprar estas propiedades, ya no van estar”, agregó Campos.

Solo siete por ciento de las unidades actualmente en construirse o aprobadas para construcción en el Distrito de la Misión son asequibles.

Información provista por el Plan de Acción de la Misión 2020 muestra que en los diez años anteriores, 3000 hogares con ingresos anuales menores a $75,000 fueron reemplazados por 6000 personas con ingresos de más de $100,000. A pesar de ese reemplazo, la población de la Misión disminuyó por más de 3000 personas a pesar de la adicional construcción de viviendas según el plan Vida Pública de la Misión.

“Tienen que comprender que esto es personal para muchos de nosotros”, dijo Campos durante la audiencia del 2 de junio, que contó con la presencia de cientos de miembros de la comunidad, quienes llenaron el ayuntamiento. “Durante mi periodo como oficial electo —mis casi siete años en la junta de supervisores— nunca había visto nada como lo que ha ocurrido aquí el día de hoy. Nunca he visto a una comunidad tan conmovida por lo que está sucediendo en las calles, que ocho horas de comenzada la audiencia, cerca de la medianoche, aún había personas esperando su turno para hablar. Eso no sucede por nada”.

Antes de que comenzara el segmento para comentario público el 2 de junio, Farrell dijo oponerse a la moratoria.

“Nuestra crisis de vivienda comenzó hace un tiempo ya”, dijo Farrell. “El decir que en 45 días vamos a encontrar una solución es completamente ingenuo. Si esto es tan importante hoy, y lo es, deberíamos haber comenzado esta conversación hace años”.

La junta también fue suspendida varias veces por la presidenta de la junta, Breed, debido a las porras y abucheos de la multitud.

“Hagan su trabajo; están aquí porque fueron electos por nosotros”, dijo Sandra Sandoval, residente de la Misión, quien se arrodilló en frente de la junta, implorando aprobaran la moratoria. “Ustedes… van a pasar a la historia como la junta que vendió a San Francisco, [pero] nunca es demasiado tarde; tienen la oportunidad de cambiar esto hoy”.

A pesar del fracaso de la moratoria, es probable que los votantes tengan la oportunidad de opinar sobre el asunto en noviembre.

“También sé que esto no es el final, es la continuación de un movimiento”, dijo Campos. “Porque hemos comenzado algo especial en la Misión”.

Alexis Terrazas contribuyó a esta historia.

— Traducción Mabel Jiménez