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Musulmanes redefinen sus tradiciones al comenzar el ayuno en confinamiento

*Nota del Editor: Noor Baig es estudiante de periodismo, de la clase Medios de Comunicación Comunitarios. Impartida por el profesor Jon Funabiki, la clase es una colaboración con El Tecolote

El 23 de abril, por primera vez, muchas familias musulmanas han comenzado su mes de ayuno y oración sin haber pisado una masjid. Algunos como Athar Siddiqee, tienen que reimaginar este momento culminante del año lunar islámico, el mes de Ramadán, debido al actual confinamiento derivado de la pandemia por el COVID-19.

“Es una sensación muy extraña e inusual de que algo falta”, dijo Siddiqee, residente de toda la vida del área de la bahía y miembro de la junta de la Asociación Islámica del Sur de la Bahía (SBIA, por sus siglas en inglés). “Porque cuando vas a rezar no es sólo el aspecto religioso lo que está involucrado, sino más bien la capacidad de reconectarse con amigos que no has visto desde la semana anterior y conocer a otros. Hay una especie de camaradería allí que es muy especial”.

El confinamiento, interrumpió las visitas regulares de Siddiqee a la masjid y le dio nuevas responsabilidades con su comunidad a medida que se acercaba el Ramadán, el cual se observa absteniéndose de comer y beber mientras el sol está en lo alto, y se centra cada vez más en la oración y las prácticas espirituales. 

Vietnamitas-americanos luego de los rezos del Eid en 2017. Cortesía: Rick Rocamora

La cultura musulmana americana a menudo incluye familias que rompen el ayuno (iftar) reunidas en la masjid o en el hogar, y luego a ella para las oraciones nocturnas de Taraweeh con la comunidad. Sin embargo, las oraciones congregacionales de los Taraweeh y los viernes han sido canceladas hasta que los espacios públicos puedan reabrirse. “Hacemos cinco oraciones diarias y la mezquita, o masjid, es un lugar al que mucha gente de nuestra comunidad va 35 veces a la semana”, explica Siddiqee.

La SBIA y otras masjids del área de la bahía han cambiado su sermón de los viernes y otros programas a servicios de transmisión en vivo por Internet, y han visto un aumento en la asistencia: “Supongo que el lado bueno de todo esto es que este horrible virus no se está produciendo en 1980, cuando no tendríamos muchas opciones para tener un vehículo de acceso remoto”, dijo Siddiqee y agregó: “Sino más bien en el 2020, cuando tenemos tecnología que nos permite tener más llamadas telefónicas de grupo o video-chats u otras formas para que la gente pueda conectarse”.

Antonia Ford, residente en San Francisco, dijo que ha estado tratando sacar el máximo provecho del confinamiento y poder practicar su fe desde casa: “Como musulmana en la fuerza de trabajo, una de las formas en que se te desafía diariamente es encontrar tiempo y espacio para rezar. Así que si estás en casa puedes rezar a tiempo, en tu espacio, puedes hacer el wudu sin preocuparse de que la gente te mire como a un bicho raro”.

Ford dijo que el confinamiento no afectará mucho el aspecto comunitario de su Ramadán, ya que normalmente ayuna en casa con su pareja: “Como conversa, la comunidad siempre ha sido algo difícil para mí. Por supuesto que encontré una comunidad [en la Asociación de Estudiantes Musulmanes] cuando estuve en la Universidad Estatal de San Francisco, pero desde que me gradué ha sido difícil mantener relaciones o formar otras nuevas con otros musulmanes”.   

Musulmanes celebran el Festival Eid de la Asociación Islámica de la Bahía Sur en las instalaciones de la Feria de Santa Clara en 2017. Cerca de 7 mil personas del Área de la Bahía y más allá se dan cita para disfrutar de los juegos mecánicos, venta de comida y bazaar. Cortesía: Rick Rocamora

Pero en medio de la pandemia, Ford ha podido conectarse con otros de su comunidad en línea, lo que ha fortalecido su fe: “Aunque yo misma me siento un poco perdida en cuanto a por qué está sucediendo esto, sólo me aferro a la idea de que todo es parte de los planes de Dios. Estoy encontrando mucha comodidad en todos los recursos virtuales que hay para obtener contenido religioso”.   

Para la estudiante de esa misma universidad, Deena Abdelwahhab, el Ramadán es un tiempo para reuniones familiares y para aprender más sobre el Islam. A pesar de no poder practicar su tradición de asistir a las oraciones de Taraweeh los viernes, su familia ha tratado de llenar el vacío rezando juntos en casa: “Todos tenemos esta gran charla en familia… Mi tío grabará un khutbah y lo enviará al chat del grupo. Y así todos la escucharemos y rezaremos, así que siento que eso es lo que probablemente haremos durante el Ramadán”.

Abdelwahhab dijo que normalmente visita la casa de sus tíos y tías inmediatas para el iftar varias veces a la semana durante el Ramadán, y que asiste a uno más grande con su familia extendida y amigos de su pueblo en Palestina, Beit Hanina: “Alquilamos un gran salón y se turnan para hacer la comida. Amo el Ramadán honestamente por esa conexión familiar que tenemos. Porque no lo hacemos todo el año”.

Aunque la comunidad no pueda reunirse en la mezquita para las oraciones y las tradiciones del Ramadán, siguen desempeñando un papel fundamental en el apoyo a las necesidades de los demás durante el mes santo y el confinamiento. 

“Hay personas que trabajan en la industria de servicios que confiaban en poder conducir a la gente, o pequeñas empresas que han tenido que cerrar, o su negocio se ha reducido significativamente. Esa gente tiene problemas financieros”, dijo Siddiqee. “La comida es a menudo una preocupación, la higiene, ya sea el desinfectante de manos o las toallitas, etc., que no están fácilmente disponibles en las tiendas”.

La SBIA está esperando la aprobación de la ciudad de San José para abrir una clínica con servicios médicos gratuitos, mientras tanto se está asociando con la Fundación Rahima, una organización benéfica local, para ayudar a proporcionar alimentos a los necesitados en el área de la bahía.

“Estamos preparados para que esto sea a largo plazo y contamos con los miembros de la comunidad que pueden continuar su trabajo y seguir recibiendo un sueldo, y otros que podrían estar mejor que algunos de nosotros para, con suerte, donar para la causa del bien común”, dijo Siddiqee.    

En cuanto al Eid —la celebración de tres días que marca el final del Ramadán—, es probable que se tengan que cancelar las oraciones y festividades por la orden de confinamiento que se ha aplazado hasta fines de mayo. La SBIA celebra el Eid en los terrenos de la feria del condado de Santa Clara, a la que asisten más de siete mil personas de toda el área de la bahía que vienen a disfrutar de paseos, vendedores de comida y el bazar del Eid. 

“Ese es un día en el que a menudo se ve gente a la que no verás el resto del año”, dijo Siddiqee. “Tal vez viven lejos, y la única ocasión que los ves es en el recinto ferial. Así que sería realmente desgarrador para mí personalmente como uno de los líderes de la organización, no poder ofrecer algo que hemos ofrecido cada año, dos veces al año, durante los últimos 25 años”.

Para muchos, la mañana de Eid consiste en sacar un nuevo traje y asistir a las oraciones en la mezquita, seguidas de festividades públicas y cualquier tradición familiar: “Podríamos sentarnos a conversar sobre cómo podemos recrear esa experiencia desde casa, de manera que sea significativa”, dijo Ford. “Y mirar al Corán, mirar al hadiz, averiguar cuál sería la manera más sunnah de celebrarlo, que en realidad ahora que lo pienso… en cierto modo, siento que es algo que debemos hacer sin importar qué”. 

El diccionario del Ramadán

Ramadán: Ramadán es el noveno mes del calendario lunar islámico durante el cual los musulmanes ayunan durante el día.
Masjid: Masjid es la palabra árabe para mezquita, el lugar de culto musulmán. Las masjid celebran las cinco oraciones diarias en congregación, y generalmente están abiertas para que la gente rece, lea, descanse y se reúna durante el día.
Iftar: Es la comida con la que los musulmanes rompen su ayuno al atardecer. Consiste tradicionalmente beber agua y comer dátiles y otros alimentos con los dedos. Se acostumbra invitar a la familia, amigos y vecinos para el iftar en su casa, o para asistir a los de la comunidad en la masjid.
Taraweeh: Taraweeh es una oración nocturna especial que se realiza durante el Ramadán después de las cinco oraciones diarias. Para muchos musulmanes, un punto culminante del Ramadán es rezar la Taraweeh en congregación en la masjid, pero también se puede rezar en casa.
Wudu: Wudu es el ritual de lavado que se hace antes de que los musulmanes recen o lean el Corán. Consiste en lavar las manos, la boca, la cara, la nariz, los antebrazos, el cabello y los pies. Casi todos los musulmanes tienen alguna historia sobre lo incómodo que es tratar de lavarse los pies en un baño público.
Khutbah: Es un sermón islámico que se da como parte de las oraciones de los viernes, las oraciones del Eid y otras ocasiones especiales. Para muchos musulmanes, el khutbah es una fuente semanal de rejuvenecimiento espiritual y de aumento del conocimiento islámico.
Corán: El Corán es el libro sagrado de los musulmanes. Muchos aspiran a leer el Corán completo, de 604 páginas, durante el Ramadán.
Hadith: Son registros de los dichos del Profeta Muhammad (la paz sea con él). El Hadith se consulta para asesorar sobre prácticamente cualquier asunto que surja en la vida de un musulmán, así como para consultar el Corán.
Sunnah: Son las prácticas y enseñanzas del Profeta. Proporcionan a los musulmanes directrices y recomendaciones sobre la vida religiosa y cotidiana.

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