[En foto: El escritor Carlos Barón, la ilustradora Itzel Cruz y el serigrafista Manuel Tapia, en Tapia Ediciones, la casa y estudio de Tapia en Veracruz, México. Foto por Diana Azucena Hernández]

Hace pocos días, Azucena y yo volvimos del histórico Puerto de Veracruz, en México.

Fue una bella aventura, que nos regaló una continua sensación de asombro y felicidad. 

No solo por la belleza natural de su medio ambiente, sino también por la cálida amistad y creatividad de su gente.

Nuestro propósito era visitar a la familia de mi esposa Azucena y volver a contactar amistades. Felizmente, tan pronto llegamos, también comenzamos a gozar de una gran variedad de eventos culturales que hicieron que nuestra visita se enriqueciera considerablemente.

Primero, tuvimos la oportunidad de participar en la celebración del Quinto Aniversario de Mar Adentro, una maravillosa librería que habíamos “descubierto” hace cuatro años. Según Azucena, que creció en el puerto, “Mar Adentro’ es una de las mejores cosas que le ha sucedido al Puerto de Veracruz en los últimos 10 años”.

Concuerdo: la librería está muy bien surtida de —en su mayoría— nuevos libros en español, además de muchos otros traducidos a diversos idiomas. También se especializa en libros de historias marítimas, reales y ficticias, una apropiada venia a la rica y larga historia de ese puerto mexicano.

‘Mar Adentro’, reflejando la frase “Libros, Arte y Café” con la cual anuncia sus características, contiene en sus históricos muros a la excelente Cafetería Mar Adentro. Ahí pasamos horas gozando de su sabroso menú, con énfasis en la comida mexicana. Incluye varios tipos de tamales, además de platos italianos, sándwiches, sabrosos postres caseros y un excelente café.

En el tercer piso hay más libros y una sala de mediano tamaño, donde pudimos gozar de varios eventos culturales. Dos noches después de nuestra llegada, tuvimos la suerte de asistir a una iluminadora discusión de un nuevo libro que narra la historia de la música jarocha, con historiadores y músicos compartiendo el espacio.

Para quienes tengan la fortuna de viajar a ese puerto, la librería está ubicada en el Centro Histórico de Veracruz.

Mientras asistíamos a un evento en esa librería, tuvimos la suerte de conocer al generoso y excelente artista Manuel Tapia, de Tapia Ediciones. Manuel, oriundo de Izúcar de Matamoros, en Puebla, ha trasladado su asombroso arte al Puerto de Veracruz. Es el fundador y la fuerza principal de esa editorial. Ahí, Manuel trabaja su magia con la serigrafía y la caligrafía, creando carteles o diseñando, ilustrando e imprimiendo libros artesanales, hechos a mano. Cada libro que sale de la editorial es un esfuerzo único. Manuel, a veces ayudado por algunos jóvenes artistas aprendices, manualmente cose y encuaderna los libros, uno por uno. Algo extremadamente raro hoy en día.

Cuando divisé a Manuel bailando un animado son jarocho, sobre una tarima colocada en el patio de la Cafetería Mar Adentro, sentí una inmediata conexión con él. ¡He allí otro artista múltiple, dispuesto a participar en una variedad de expresiones artísticas! Además, era el iniciador del baile con su alegre zapateado. Lucía una gran sonrisa, mientras sus tacones sacaban chispas encima de la pequeña tarima de madera.

Con Manuel tuvimos una buena primera conversación. Apenas le dije que escribía para el teatro, y coqueteaba con la poesía, me dijo: “¡Publiquemos algunos de tus poemas!” Eso fue música para mis oídos. Como profesor de teatro en la Universidad Estatal de San Francisco no se me exigió publicar mi trabajo: las puestas de escena que dirigí, produje, escribí o adapté, equivalen a publicaciones. Ese de “o publicas o mueres” no afectó mi carrera. Así, he escrito mucho y publicado poco. ¡Esa sugerencia de Manuel Tapia era un regalo!

Conversando acerca de su trabajo y de su misión artística, expresó: “Me gusta ayudar a quienes están comenzando su carrera. Dar oportunidad de aprender y crecer como artistas, como personas. Tengo reglas estrictas: no trabajo en algo que no esté de acuerdo. Política o artísticamente”.

Al preguntarle acerca del extenso trabajo manual y artesanal que conlleva su quehacer, dijo: “Todo lo que aquí se crea es hecho a mano. Único”. Entonces, conversábamos en su modesto y acogedor taller y hogar, ubicado en La Huaca, tal vez el barrio popular más tradicional del Puerto de Veracruz. Tres jóvenes artistas, diseñadores y poetas, compartían la conversación. Visitar al maestro Tapia y su fiel perra Yuki parece ser un ritual cotidiano.

Fue ahí que conocí a la joven Itzel Cruz, cuyo bello trabajo artístico será esencial en un libro de mis poemas que estamos creando. ¡Pues ese libro viene! Y el trabajo de Itzel será impactante.

Manuel Tapia y su trabajo de caligrafía. Foto: Diana Azucena Hernández

Siendo el vertiginoso trabajador que es, Manuel Tapia quería imprimir 50 copias de un libro bilingüe, serigrafiado, de 40 páginas, hecho a mano, ¡en unos pocos días! Sin embargo, decidimos que Itzel Cruz necesitaría más tiempo creativo.

Entonces, a mediados de septiembre, es decir en 6 semanas, estaré de nuevo en el Puerto de Veracruz, anticipando algo bello y confiado en que esas maravillosas relaciones creativas y humanas han de resultar en un libro merecedor de buenas esperanzas.

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