Hace décadas, la práctica de lowriding fue frecuentemente criminalizada en San Francisco y en todo California. Equipados con sistemas hidráulicos personalizados, rines cromados y diseño de pintura detallado, los vehículos que circulaban a baja velocidad y altura, fueron blancos de la policía como una forma de vigilar y estigmatizar a la comunidad latina de clase trabajadora. Si bien desde entonces esta práctica cultural ha recibido mayor reconocimiento, quienes integran el movimiento lowrider han luchado por mucho tiempo por esa visibilidad bajo sus propios términos.
Este mes, esa trayectoria recibió un reconocimiento nacional. El 13 de marzo, el Servicio Postal de los EEUU (USPS, por sus siglas en inglés) lanzó su primera colección de estampillas, Forever, dedicada al lowriding, celebrando una tradición cultural arraigada en las comunidades chicanas del suroeste del país, las cuales están a la venta en planillas de quince piezas por 11.70 dólares, y pueden adquirirse tanto en las oficinas de correos como en su sitio web.
La colección fue diseñada por el director artístico del USPS, Antonio Alcalá, basándose en fotografías del fallecido Philip Gordon y del fotógrafo del Valle Central, Humberto ‘Beto’ Mendoza. Asimismo, la autoría del pinstriping (fileteado) que destaca en los diseños pertenece al artista de San Diego, Danny Alvarado.
La colección presenta cinco vehículos emblemáticos del movimiento lowrider:
- Oldsmobile Cutlass Supreme (1987), ‘Pocket Change’
- Chevrolet Impala (1964), ‘The Golden Rose’
- Chevrolet Impala (1963), ‘El Rey’
- Chevrolet Impala (1958), ‘Eight Figures’
- Chevrolet Fleetline (1946),’“Let the Good Times Roll / Soy Como Soy’

Para conmemorar su lanzamiento, el USPS colaboró con el San Francisco Lowrider Council para organizar una celebración el 14 de marzo frente a su centro de procesamiento y distribución ubicado en la avenida Evans. Cientos de personas asistieron al evento, donde dos estacionamientos se llenaron de vehículos lowriders mientras comerciantes, puestos de comida y coleccionistas se alineaban en la calle. Hubo quienes viajaron desde diversos puntos de California para participar en el encuentro.
Alejandro Núñez, residente de San Francisco, asistió con su pequeña hija, Olivia, y compartió su orgullo de integrarla a la comunidad lowrider desde pequeña. Asimismo, destacó la labor del San Francisco Lowrider Council por crear espacios aptos para toda la familia: “’Este es un evento histórico. Nunca se había hecho algo así y es un gran logro”, señaló.
Erlinda y Mario Renovato, una pareja residente en Fresno, han compartido su afición por circular ‘bajo y lento’ durante 31 años. Para este evento, se desplazaron en el Chevrolet Impala Super Sport de 1966, de un tono rosa claro, propiedad de ella.
“Es increíble que por fin salgan las estampillas de los lowriders”, comentó Erlinda. La pareja se conoció en casa de una amistad cuando ella estaba a finales de sus veinte y Mario a mediados de sus treinta. “Fue amor a primera vista”, dijo Mario con una sonrisa. “Para él fue amor a primera vista”, añadió ella en tono de broma. “Tomó tiempo convencerme”.
Erlinda dijo que el lowriding les ha ayudado a mantener la fortaleza de su vínculo por décadas. “Es porque tenemos algo en común: nuestros coches. Nos encanta salir a rodar (cruise) y nos fascina formar parte de la cultura del lowriding”.
Jame Tuoto, quien nació y creció en San Francisco, vestido en traje morado, camisa verde de cuello y lentes oscuros, reflexionó sobre los inicios de esta cultura en el Distrito Misión: “Practicábamos el lowriding en los viejos tiempos. Para nosotros, era arte en movimiento. A muchas personas del grupo no les iba bien en la escuela, pero éramos excelentes en el arte, así que lo plasmamos en nuestros autos. Nos detenían por cualquier motivo. Todo lo que hacíamos estaba mal”.
Quienes asistieron al evento señalaron que la colección de estampillas representa un reconocimiento que debió llegar hace mucho tiempo para una cultura que ha resistido décadas de vigilancia policial y estigmatización.
“Ahora todo el mundo quiere ser como nosotros”, añadió Tuoto. “¿No es curioso?”


