A sus 37 años de edad, María Zavala nunca ha tenido un álbum de fotos familiar.
Esta madre hondureña de tres hijos tiene cientos de fotos guardadas en su teléfono. Sin embargo, hasta hace poco nunca había tenido una imagen impresa de su familia, alguna a la que pudiera volver a ver, compartir o conservar como recuerdo.

El otoño pasado, usando una cámara desechable, ella y su familia comenzaron a capturar pequeños e íntimos momentos dignos de ser preservados.
Desde su llegada a este país en 2023, estos son sus primeros recuerdos impresos de la vida que han construido: “La fotografía es un medio para contar tu propia historia”, dijo. “Es como volver al pasado —mirar la foto, es algo hermoso”.



Esta familia protagoniza una de las dos historias de ‘Aquí estamos’, un proyecto de narrativa visual que convoca a sus participantes a documentar sus vidas utilizando cámaras fotográficas desechables.
Construir una vida, una imagen a la vez
A inicios de este año, la familia Zavala se mudó a una vivienda accesible en Bayview. Por primera vez, sus integrantes más pequeños cuentan con una cama propia. La mesa del comedor está llena de cereal, fruta y botanas, y ahora tienen acceso a una lavadora.

Aun con esa estabilidad, María todavía se está adaptando.
Cuida de Samara, su hija de 8 años de edad, quien se ha sometido a múltiples cirugías de columna debido a un trastorno inflamatorio que afecta su sistema nervioso. La mayor parte del último año lo pasó en un hospital infantil de Oakland, organizando ruedas de prensa y hablando en el Ayuntamiento.




Algunas de las fotografías fueron tomadas antes de las cirugías más recientes de Samara. En una imagen, la pequeña estira el pie hacia el rostro de su padre mientras están acostados en la cama. El momento refleja un silencioso sentido de cuidado y confianza.

Las cámaras pasaron de mano en mano entre cada integrante de la familia; cada quien decidió qué momentos consideraban lo suficientemente importantes como para ser documentados.


“Cada quien tiene su propia historia”, explicó María. “Mi historia como migrante, y el tener la oportunidad de ayudar a otras personas o enfrentar problemas, lo haré siendo yo misma”.
Maternidad y memoria: la vida en una RV
Cuando Mariela Vargas, de 34 años de edad, dio a luz a su hijo a finales del año pasado, ella y su esposo vivían en una casa rodante en el Candlestick RV Park.

Después del cierre del sitio, debieron trasladarse a varias ubicaciones en Bayview, uniéndose a una comunidad de residentes de casas móviles, integrada en su mayoría por familias migrantes que enfrentan el aumento de las rentas y una mayor vigilancia de las normas de estacionamiento vehicular.




A través de una cámara desechable, Vargas y su esposo, Macilis, documentaron los primeros meses de vida de su hijo.
Para ella, fotografiar a su hijo conlleva un peso emocional: había experimentado un aborto espontáneo previamente y, en algún momento, pensó que no volvería a intentarlo: “Fue muy difícil superarlo. Ya no quería tener otro bebé luego de perder el primero. Pero gracias a dios, ahora soy una mamá”.

El proyecto también revivió en ella memorias del pasado.
A sus 12 años de edad, mientras vivía en Guatemala, su padre le tomó fotos en el parque y envió algunas a su madre que ya radicaba en los EEUU. Años después, tras reunirse con su madre en el Área de la Bahía a sus 15 años, la dinámica de esas fotografías se invirtió.



“Recuerdo que mi mamá solía llevarme al parque y tomarme fotos con una cámara desechable”, refiere Vargas. “Ha pasado tanto tiempo desde que vi o usé una de esas”.
Recientemente se mudó junto con su familia a un departamento en Daly City y vendieron su RV.




Aun así, conserva en la memoria lo que representa ese periodo en su vida: “Ahora tengo recuerdos de mi hijo. Ha sido una experiencia hermosa, un poco frustrante también, pero poder recordar a las personas que conocimos aquí lo hace especial”.
Al igual que ella, María Zavala asegura que las imágenes le dan algo que nunca antes había tenido: “Estas son las fotos que tenemos de nuestra familia. Tener finalmente lo que tanto luchamos por conseguir, seguridad y estabilidad, es algo que no puedo expresar con palabras”.

Acerca de ese proyecto
Aquí estamos, es un proyecto narrativo visual que consistió en entregar cámaras desechables en blanco y negro a dos familias migrantes: la familia Zavala, que finalmente encontró un hogar tras un largo deambular por albergues; y la familia Vargas, que residen en una casa móvil junto a su hijo pequeño.
Pablo Unzueta diseñó este proyecto en el que decidió apartarse de la cámara y dejar el poder narrativo a las familias sobre su propia narrativa visual.
En tiempos en que las comunidades migrantes son amenazadas o reducidas a víctimas, este proyecto les devuelve a las familias el poder narrativo para documentar sus propias historias.
Una vez concluido el registro visual, Unzueta preparó impresiones a blanco y negro en gelatina de plata, sobre las cuales cada familia escribió notas manuscritas y dibujos tanformandolas en objetos personales de memoria y reflexión.
Este proyecto de Pablo Unzueta fue creado gracias a una beca de Working Assumptions.


