Un año después de que Veronica Coto y su hijo Gabriel llegaran a San Francisco, el familiar con quien se alojaban les informó que debían dejar la vivienda, dejando a la familia sin un lugar donde dormir.
Cuando el personal docente de Gabriel en la San Francisco International High School (SFI) supo de su situación, intervino de inmediato para ayudar. Refirieron a esta familia salvadoreña a un refugio de emergencia, en donde vivieron por un año antes de encontrar una vivienda estable.
Esta preparatoria para alumnado recién llegado, explicó Coto, ayudó a su familia a adaptarse a la vida en este país. Un banco de alimentos escolar les permitió acceder a comida mientras ella lograba estabilizarse en sus trabajos de limpieza. Además, los programas extraescolares (para después de escuela) ayudaron a Gabriel a aprender inglés y a mantenerse al día con sus tareas.
“Fue un apoyo en todos los aspectos: emocional, moral y económicamente, porque en ese momento no teníamos dónde vivir”, dijo Coto, quien ahora es organizadora en Faith in Action Bay Area y cumple tres años viviendo en San Francisco.

Gabriel se graduó de la SFI en el año 2025. Sin embargo, en meses recientes, la familia ha vuelto a colaborar estrechamente con el personal docente. En esta ocasión, luchan por proteger el presupuesto de los programas para el alumnado recién llegado que tanto les apoyó en su momento.
El Distrito Escolar Unificado de San Francisco (SFUSD, por sus siglas en inglés) contempla recortes significativos a varios programas para alumnado recién llegado para el próximo año escolar —incluyendo la SFI, la Visitacion Valley Middle School y el Mission Education Center (MEC)— como parte de los esfuerzos del distrito por subsanar un déficit presupuestario de 102 millones de dólares.
Personal directivo del distrito afirma que estas reducciones se deben a la disminución en la matrícula. Sin embargo, un grupo de familias y docentes teme que los recortes desmantelen programas con décadas de historia, diseñados para apoyar a la comunidad migrante de la ciudad.
“Esto simplemente nos retrasa y al alumnado; es intentar reconstruir cada vez que nuestras cifras suben y bajan”, comentó Paul McCarthy, docente de la SFI. “Si [los recortes] se aprueban, el próximo año seremos una escuela totalmente distinta”.
El grupo insta a líderes del distrito a parar los recortes por un año, mientras trabajan con las escuelas y familias para fortalecer los procesos de inscripción. Durante meses, han organizado manifestaciones y coordinado visitas a las reuniones de la Junta de Educación, presionando al personal directivo para que reconsidere la medida.
En un comunicado para El Tecolote, el SFUSD informó que las reducciones presupuestarias propuestas son preliminares y que el presupuesto no se finalizará hasta junio. No obstante, mientras las escuelas preparan sus planes de personal para el próximo año, a las familias y al personal docente les preocupa que el tiempo para preservar estos programas se esté agotando.

El Distrito propone recortes vinculados a la matrícula
Este enero, el SFUSD publicó los recortes presupuestarios preliminares para el año escolar 2026-2027, basados principalmente en la matrícula estudiantil proyectada y las necesidades específicas de cada escuela. Varios de estos programas —que, según el personal docente, requieren más personal por estudiante y suelen tener una matrícula fluctuante— enfrentaron profundos recortes de personal.
“Las decisiones se basaron en números”, comentó Maya Baker, directora de la Visitacion Valley Middle School. “No estaban considerando al alumnado no duplicado, no miraban dónde vive la gente. No estaban pensando en ninguna de esas cosas”.
Bajo la estimación de que no habría nuevas inscripciones este otoño, el personal educativo señaló que el SFUSD no asignó personal alguno a los programas para recién llegados en la Visitacion Valley Middle y el MEC. Mientras tanto, en la SFI, la matrícula proyectada cayó de 400 a 220 estudiantes. Para reflejar ese descenso, el distrito propuso recortar casi a la mitad del personal docente de la SFI, la subdirección, la mitad del personal de seguridad y dos puestos de consejería de habla hispana, según informaron diversos integrantes del equipo a El Tecolote.

Tras las apelaciones presentadas por las tres direcciones escolares y la preocupación expresada por la comunidad, el SFUSD dio marcha atrás en algunos de estos recortes. Ahora, la SFI cuenta con presupuesto para mantener a 16 de sus 25 docentes actuales y a dos guardias de seguridad. El distrito también restituyó el presupuesto para dos de los cinco puestos docentes del programa en la Visitacion Valley Middle, tras estimar que la matrícula del programa será de 50 estudiantes.
Sin embargo, el personal educativo afirma que la propuesta actual sigue debilitando significativamente los programas. En la Visitacion Valley Middle y la SFI, existe la preocupación de que no habrá personal suficiente para impartir todas las materias al alumnado. El caso más drástico es el del MEC: su programa de dos años para alumnado recién llegado de habla hispana (desde pre-kínder hasta quinto grado) sigue sin contar con personal docente ni matrícula estudiantil proyectada.
“Nos están tratando como a una escuela normal”, comentó Antoine Lagarde, quien imparte educación física y salud en la SFI. “Pero llevamos 17 años construyendo esta infraestructura sobre cómo servir mejor al alumnado migrante recién llegado”.

En una manifestación organizada en enero por familias y personal educativo, la superintendente Maria Su afirmó que los recortes propuestos reflejan una menor inscripción voluntaria en estos programas. Señaló una reducción en las nuevas llegadas y la duda de algunas familias para inscribirse en programas diseñados explícitamente para población migrante.
Los tres programas tienen su base en escuelas de libre elección, señaló Su, lo que significa que las familias deben decidir inscribir a sus hijos e hijas en estos programas para poder ser asignados a ellos.
“No puedo tener un salón de clases con un docente y sin alumnado”, afirmó Su a El Tecolote, aunque reiteró el compromiso del distrito de apoyar a las familias migrantes. “Necesitamos equilibrar cómo se ve eso”.

Familias y personal educativo cuestionan argumento del Distrito
Aunque el personal docente y las familias reconocen que los niveles de migración a nivel nacional disminuyeron el año pasado, cuestionan si las bajas proyecciones de matrícula también reflejan la forma en que el distrito vincula a las familias recién llegadas con las escuelas a su arribo.
“Quizás el presidente no esté dejando pasar a la gente por la frontera, pero la gente sigue viniendo a San Francisco”, comentó Yennifer Bejarano Osorio, madre colombiana con tres hijos e hijas inscritos en el programa para recién llegados del MEC. “Así que sería bueno que, por ser esta una ciudad santuario, siempre hubiera escuelas para quienes recién llegan”.
El grupo afirma que algunas familias no reciben información sobre estos programas, se les anima a elegir escuelas basándose en la proximidad en lugar de los recursos, o se les dice que dichos programas están a su límite de capacidad.

“Hay una falta de transparencia con todos estos cambios”, comentó Claudia Valdivia, patóloga del habla y lenguaje en el MEC. “Queremos que nos muestren evidencia de que realmente hay menos alumnado recién llegado”.
Joao, de 18 años, estudiante de último año en la SFI que emigró de Brasil, relató que le tomó varias visitas al centro de inscripciones antes de que se le permitiera transferirse a la SFI hace tres años. Inicialmente, contó que lo asignaron a una preparatoria donde sólo se hablaba inglés, donde luchó por entender a sus docentes y relacionarse con sus compañeros y compañeras de clase.

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Por otro lado, Bejarano Osorio relató que, en enero, acompañó a una amistad recién llegada a la ciudad a inscribir a sus hijos e hijas. Cuando su acompañante preguntó por el programa para recién llegados del MEC, afirmó que les dijeron que el programa ya no aceptaba a más estudiantes.
Además, en octubre del año pasado, mencionó haber recibido una llamada del distrito informando que sus hijos e hijas serían transferidos fuera del programa para protegerles de una supuesta redada federal —una situación que diversas figuras del personal docente del MEC corroboraron y sobre la cual Su declinó hacer comentarios.

La madre colombiana se negó, pero afirmó que otras familias tuvieron que presionar al distrito para que sus hijos e hijas regresaran al MEC. Según relató, cuatro familias aceptaron el traslado, lo que redujo la matrícula de 15 a 11 estudiantes.
“Se siente como un plan sutil para desaparecer este programa”, comentó alguien del personal educativo del MEC, quien solicitó el anonimato por temor a represalias en su seguridad laboral. “El año pasado no recibimos a ningún estudiantado nuevo. Este programa dura dos años y ahora todo nuestro alumnado está en su segundo año”.
Por su parte, el distrito afirma que “mantiene su profundo compromiso de apoyar al alumnado y a las familias migrantes” y que su oficina de inscripciones trabaja para asignar a cada estudiante la escuela que mejor satisfaga sus necesidades.

Avance lento y temor existencial
En marzo, el grupo se reunió con la superintendente Su para expresar nuevamente sus preocupaciones sobre las prácticas de inscripción y el impacto a largo plazo de los recortes. Sin embargo, hasta el momento, dicha funcionaria no ha dado señales de tener planes para detener las reducciones.
El personal docente está intentando programar otra reunión con la dirigencia del distrito pronto, con la esperanza de impulsar una solución que proteja estos programas para las futuras generaciones, anticipando que los niveles de migración podrían ascender nuevamente.
Mientras tanto, la incertidumbre ya afecta la estabilidad de la plantilla docente. En la primavera, los y las docentes del SFUSD cuyos puestos sean eliminados tendrán un periodo para solicitar otros empleos dentro del distrito; esto significa que los programas podrían perder personal capacitado incluso si se lograran revertir los recortes.
“Es posible que nuestro personal docente busque trabajo en otro lado, porque todo está en el limbo”, dijo Valdivia.

En la Visitacion Valley Middle School, la directora Maya Baker señaló que está utilizando fondos propios de la institución para cubrir el salario de dos docentes adicionales el próximo ciclo escolar, con el fin de que su alumnado recién llegado cuente con un docente para cada materia.
“Mientras intento que se apruebe mi apelación —porque aún no ha sido aceptada—, ellos podrían haber buscado otro trabajo. Y entonces perderíamos a estos docentes que han estado con nosotros por muchísimos años”, comentó Baker. “En lugar de eso, técnicamente lo estoy pagando con el presupuesto de nuestra escuela, con dinero que debería estarse usando para todas las otras cosas que se necesitan”.
El personal docente y las familias de los programas para alumnado recién llegado continúan buscando formas de lograr que el distrito comprenda sus preocupaciones, señalando que este es un momento extremadamente difícil para la comunidad migrante.
Para Coto, abogar por estos programas se trata de asegurar que otras familias tengan acceso a las mismas oportunidades que la suya. El programa de la SFI le enseñó a su hijo a hablar inglés; ahora, él toma cursos en el City College en camino a la facultad de medicina.
“Generalmente cuando hay muchachos que no encuentran apoyo se frustran y dejan de estudiar. No fue el caso de mi hijo”, comentó Coto, quien ha estado presente en las reuniones con Su y en muchas de las acciones organizadas por el grupo. “Atrás de mi hijo hay muchos muchachos más que han llegado. Y que sí necesitan muchos de esos programas”.



