La supervisora Jackie Fielder, representante de los barrios Misión, Portola y Bernal Heights en San Francisco, ha solicitado una permiso de ausencia hasta finales de junio tras ser hospitalizada debido a una crisis de salud mental.
Mientras la comunidad latina continúa trabajando para eliminar el estigma en torno a la salud mental, surge una pregunta fundamental: ¿Cómo reconocemos el agotamiento extremo? Y más importante aún, ¿cómo protegemos nuestra integridad mientras cuidamos de las demás personas?
El agotamiento —o burnout— es más común de lo que se piensa. Según una encuesta de Gallup, aproximadamente tres de cada cuatro integrantes de la fuerza laboral en los EEUU experimentan agotamiento al menos en algunas ocasiones, y uno de cada cuatro lo padece de forma frecuente o constante. El agotamiento es una respuesta al estrés prolongado, la sensación de agobio y la falta de atención a las necesidades físicas y emocionales.
Como terapeuta, he acompañado a diversas personas en su proceso de navegación por el agotamiento extremo; yo misma lo he vivido. Quienes sentimos un compromiso profundo con nuestras comunidades solemos encontrarnos en situaciones de sobrecarga debido a nuestros roles de servicio y apoyo.
A continuación, comparto cómo identificar el agotamiento en sus etapas iniciales y qué medidas tomar si consideras que lo estás experimentando.
‘Calladita te ves más bonita‘
Según la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés), el empleo es una de las principales fuentes de estrés para la población adulta en este país. Las jornadas extensas, la falta de claridad en las expectativas y la ausencia de apoyo son factores que contribuyen al deterioro de la salud mental.
En las comunidades latina y migrante, el agotamiento extremo puede ser aún más complejo. Muchas de nuestras experiencias están moldeadas por una ética laboral profundamente arraigada, ligada a la supervivencia, el sacrificio y la responsabilidad. En este contexto, alzar la voz, bajar el ritmo o establecer límites puede sentirse como algo arriesgado, incluso, imposible.
A menudo nos forzamos a cumplir con cada exigencia, responder a cada mensaje y cargar con más de lo debido, ignorando con frecuencia nuestros límites físicos y emocionales.
Las diversas manifestaciones del agotamiento
El agotamiento extremo puede manifestarse de muchas formas. Puede sentirse como ansiedad, cansancio emocional o dificultad para establecer límites. También puede generar una sensación persistente de miedo o urgencia: ese sentimiento de que algo malo sucederá si te detienes o si te quedas atrás.
Asimismo, el agotamiento puede desgastar tus relaciones. El cansancio, el estrés y la irritabilidad pueden dificultar el vínculo con tus seres queridos, lo que con el tiempo genera distancia, conflictos o resentimiento.
Aunque muchas personas asocian el agotamiento con la fatiga, este también se manifiesta físicamente. Entre los síntomas más comunes se encuentran los problemas de sueño, una menor capacidad para responder al estrés, enfermedades frecuentes, tensión cardiovascular y problemas digestivos.
Ante esto, algunas personas pueden recurrir a mecanismos de afrontamiento poco saludables, como trabajar aún más o recurrir a sustancias para adormecer el estrés.
El agotamiento extremo en cinco etapas
Identificar en qué punto nos encontramos es el primer paso para recuperar el equilibrio. El burnout no ocurre de la noche a la mañana; es un proceso gradual:
Etapa 1: Fase de luna de miel | Se caracteriza por una alta motivación, creatividad y energía. En este punto, el entusiasmo suele llevarnos a asumir demasiadas responsabilidades sin medir el costo a largo plazo.
Etapa 2: Inicio del estrés | El entusiasmo inicial empieza a disiparse. Aparecen los primeros signos de fatiga, junto con irritabilidad, ansiedad y dificultad para concentrarse.
Etapa 3: Estrés crónico | La presión se vuelve una constante diaria. Esto conduce al descuido del autocuidado, a la postergación de tareas (procrastinación) o a un sentimiento de desapego a la labor realizada.
Etapa 4: Agotamiento | Los síntomas se intensifican, resultando en un cansancio profundo, agotamiento emocional y una sensación de estar bajo una carga insoportable o sin salida.
Etapa 5: Agotamiento habitual | El estado de burnout se convierte en la norma o el estado basal de la persona. En esta fase, las consecuencias para la salud física y mental pueden ser crónicas y de largo plazo.
Cómo identificar tu ‘ventana de tolerancia’
Nuestro sistema nervioso opera dentro de lo que se denomina la ventana de tolerancia. Cuando nos encontramos en este rango, nos sentimos en calma, presentes y con capacidad de respuesta. Sin embargo, al salir de este límite, podemos experimentar ansiedad, hipervigilancia, agotamiento extremo o un ‘apagón’ emocional.
El agotamiento extremo a menudo nos saca de esta ventana por periodos prolongados, lo que dificulta la regulación de nuestras emociones y nuestra capacidad para responder al estrés de manera saludable.
Estrategias para recuperarse y prevenir el agotamiento
Superar el burnout requiere de un cuidado intencional y de cambios significativos en nuestra rutina. Estas son algunas recomendaciones para alcanzar el descanso y recuperar el equilibrio:
- Prioriza el descanso y el cuidado físico. Intenta dormir entre siete y nueve horas, nutre tu cuerpo de forma adecuada, asegura una buena hidratación, realiza actividad física ligera o procura ejercitarte.
- Recupera el gozo y la quietud. Dedica tiempo a pasatiempos y actividades que te brinden tranquilidad. Programa estas actividades con la misma seriedad e intención con la que programas tus reuniones de trabajo.
- Establece límites claros y realistas. Limita la revisión de correos y mensajes fuera del horario laboral; toma descansos reales durante la jornada y practica decir ‘no’ cuando tu capacidad esté al límite. No dudes en pedir claridad o apoyo cuando las expectativas no sean claras.
- Busca apoyo. Habla con amistades de confianza o seres queridos. Considera iniciar un proceso de terapia si el agotamiento se siente abrumador y aprovecha los Programas de Asistencia al Empleado (EAP, por sus siglas en inglés) si tu lugar de trabajo los ofrece.
Si te encuentras en una situación de agotamiento extremo, comienza por tratarte con compasión.
Una forma de regular un sistema nervioso exhausto es creando seguridad, y el mejor lugar para empezar es en tu propia mente. Presta atención a cómo te hablas o cómo permites que otras personas se dirijan a ti. Reconoce que estás dando lo mejor de ti y que, si supieras cómo hacerlo mejor en este momento, lo harías.
Mereces descanso. Mereces equilibrio. Y también mereces cuidado.
Querida Consejera es una columna de salud mental diseñada para las comunidades latinas de San Francisco. Aquí brindo recursos prácticos y reflexiones con sensibilidad cultural, además de responder a tus dudas. Lo que sea que tengas en mente, estoy aquí para apoyarte. Puedes escribirme de forma anónima a consejos@eltecolote.org.
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