Cada año, las personas de bajos ingresos en California deben renovar su cobertura de Medi-Cal demostrando que aún cumplen con los requisitos. Sin embargo, este año, el proceso es mucho más crítico para la población migrante indocumentada debido a las nuevas políticas estatales, ya que omitir el periodo de renovación significa perder esta cobertura médica, sin posibilidad de recuperarla.

Ahí es donde entran las clínicas comunitarias de San Francisco que durante décadas han ayudado a sus pacientes migrantes a descifrar cómo acceder a servicios de salud asequibles en la ciudad. Cuando el estado comenzó a ampliar el acceso a Medi-Cal para la población californiana indocumentada, el personal se esforzó por facilitar el acceso de la mayor cantidad posible de personas a este programa de seguro médico.

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Ahora, estas clínicas corren contra el reloj para asegurarse de que las mismas personas mantengan su inscripción.

Ante un déficit presupuestario, California congeló el junio la inscripción a Medi-Cal para la población adulta con un estatus migratorio “no regularizado”. Desde enero, solo quienes ya estaban inscritas pueden conservar su cobertura, lo que hace que las renovaciones sean fundamentales.

“Ahora existen plazos realmente estrictos para volver a presentar la solicitud”, señaló Jesús Martell González, director de operaciones del Mission Neighborhood Health Center (MNHC). “Pero hay esperanza. Y estamos aquí para apoyar a la gente”.

Cómo obtener apoyo con la renovación

Aproximadamente 90 días antes de que venza su cobertura, Medi-Cal envía a las personas un paquete de renovación en un sobre amarillo que deben presentar para conservar este seguro de salud público por un año más.

La población residente puede realizar la renovación de Medi-Cal por su cuenta, ya sea en línea o por teléfono al (855) 355-5757. Una vez que termina la cobertura, también se cuenta con un periodo de gracia de 90 días para restablecerla antes de que proceda la baja definitiva del programa.

Aún así, quienes defienden el derecho a la salud señalan que la base de pacientes migrantes suele enfrentar barreras lingüísticas y culturales que pueden retrasar o estancar su proceso de renovación.

Algunas personas se han mudado de casa y olvidado actualizar su nueva dirección, por lo que no reciben las notificaciones de renovación, explicó Cynthia Campos, asesora de inscripción de salud en el MNHC. Otras personas podrían no estar al tanto de cómo funciona el proceso de Medi-Cal, o bien sentirse confundidas y abrumadas por las nuevas restricciones y requisitos.

Las clínicas comunitarias de la ciudad cuentan con personal dedicado a apoyar a sus pacientes en citas individuales para sus renovaciones. El personal brinda orientación según el idioma que hable la persona, explicando los formularios y sugiriendo alternativas para la documentación requerida; por ejemplo, si reciben su pago en efectivo o tienen ingresos variables. También les pueden imprimir sus documentos y ayudar a enviarlos por correo, además de desglosar y explicar las nuevas restricciones y reglamentos.

“Algunas personas simplemente tienen miedo de ya no cumplir con los requisitos debido a las nuevas restricciones que se han impuesto”, señaló Campos. “Asumen de inmediato: ‘Ah, ya no califico, pero nos encargamos de aclararles que si su Medi-Cal permanece activo, siguen contando con la cobertura”.

A veces, Campos debe realizar una labor de resolución de problemas más profunda. Explicó que, a principios de año, parte de su base de pacientes indocumentados sufrió un cambio automático del plan completo de Medi-Cal al de Emergencia. Cuando las personas acudían a la oficina de inscripciones del MNHC porque su Medi-Cal aparecía como inactivo, Campos y el resto del equipo de inscripciones debieron llamar a las oficinas correspondientes para solucionar la situación, la cual terminó siendo un error del sistema que pudo revertirse.

El personal de las clínicas municipales y sin fines de lucro también se enfoca cada vez más en concientizar sobre las fechas límite. Revisan las listas de pacientes y les llaman para recordarles sus próximos plazos de renovación. Y cuando las personas que son más difíciles de contactar acuden a la clínica para solicitar algún servicio, las especialistas en salud se aseguran de ofrecerles apoyo para la reinscripción.

“El gran esfuerzo de difusión ha tenido un impacto positivo”, señaló Johanna Liu, presidenta del Consorcio de Clínicas Comunitarias de San Francisco, organización que ha coordinado talleres de alcance comunitario para el personal de salud. “Al comparar las cifras proyectadas con las reales [de personas que pierden la cobertura], quienes han querido mantener su estatus lo han logrado”.

El temor a compartir información frena el acceso a la cobertura de la población migrante

Aún así, el personal de salud señala que cada vez es más frecuente encontrar a personas migrantes que, a pesar de comprender el proceso de reinscripción, dudan si conservar o no su Medi-Cal.

“Para el propio personal fue difícil asimilar estos cambios”, explicó María Sánchez, promotora de salud en el MNHC. “Y para la comunidad es el doble de difícil debido al miedo. A las personas les preocupa que el gobierno tenga acceso a la información que comparten”.

El verano pasado, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo con el Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que permitió a funcionarios de dicha agencia acceder a la información privada de las personas inscritas en Medi-Cal.

Desde que la noticia del acuerdo se dio a conocer a finales de julio, el número de personas migrantes en San Francisco inscritas en Medi-Cal a través de su programa de expansión ha disminuido cada mes: de 32,625 en julio a 30,935 en diciembre.

Intercambio de información con el ICE frena la inscripción de migrantes a Medi-Cal en San Francisco

Un informe publicado el 17 de julio reveló que Medicaid permitiría al ICE acceder a información personal de sus pacientes, lo que provocó una drástica disminución en el número de personas indocumentadas inscritas en Medi-Cal. Anteriormente, la cifra de la población migrante inscrita en San Francisco solía registrar un incremento porcentual mes con mes.

Actualmente, un fallo federal limita el intercambio de información (como direcciones, números de teléfono, fechas de nacimiento y estatus migratorio de la población indocumentada en algunos estados como California) con las autoridades de migración; sin embargo, las entidades estatales afirman que la administración de Trump está ignorando estas restricciones.

Como parte de sus esfuerzos de alcance comunitario, quienes defienden el derecho a la salud señalan que desean crear un espacio donde la gente se sienta en confianza para hacer preguntas sobre estos lineamientos, lo que les permitirá comprender mejor qué está en juego con sus decisiones.

“La realidad es que si ya solicitaste Medi-Cal, ya estás en el sistema. Si tuviste hijos, estás en el sistema. Tu registro ya existe”, explicó Sánchez. “Entonces, ¿por qué no seguir aprovechando el servicio? Todavía no sabemos qué más va a pasar”.

Conozca sus opciones de atención médica más allá de Medi-Cal

La principal preocupación del personal de salud es que, al quedarse sin Medi-Cal, la población migrante desatienda su salud hasta que sus condiciones empeoren significativamente o terminen en la sala de emergencias.

“Lo que he visto con la comunidad [migrante latina] es que cuando no tienen seguro médico —y deben decidir entre pagar las facturas médicas, la comida o la renta— no van a priorizar su salud”, señaló Angélica Rosas, promotora de salud en el MNHC.

Aún así, las personas migrantes que no cuentan con seguro tienen opciones para subsidiar su atención, y el personal de inscripciones afirma estar listo para orientar sobre estas alternativas.

El Medi-Cal de Emergencia cubre las visitas a la sala de urgencias para toda la población residente, mientras que el Medi-Cal completo sigue estando disponible para infantes, las personas embarazadas y quienes hayan dado a luz dentro del último año. Por su parte, el programa Healthy SF de San Francisco ofrece atención de bajo costo para residentes sin seguro, independientemente de su estatus migratorio, y muchas clínicas brindan servicios bajo un sistema de tarifas preferenciales según los ingresos.

Sin importar la situación, el personal de las clínicas comunitarias insta a sus pacientes a llamar o acudir a su centro local, donde un equipo especializado puede ayudarles a determinar qué beneficios pueden recibir.

“Nuestra esperanza es que cualquier persona que se encuentre en la posición de no tener [Medi-Cal], o también quienes acaban de llegar a la ciudad y no cumplen con los requisitos para inscribirse en primer lugar, se acerquen a hablar con el personal”, señaló Kirsten Day, directora médica de operaciones del Centro de Salud Familiar del Hospital General de San Francisco. “Vengan de todos modos y les conseguiremos algo. Encontraremos una solución”.