
El 2 de octubre se cumple el 45º aniversario de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México.
Como respuesta social al clima de represión y autoritarismo gubernamental que se vivía en el país surgió un movimiento de protesta en el que participaron universitarios, profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionistas.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EEUU, preocupada por la tensión social, y la supuesta amenaza de la izquierda internacional, envió a Washington un informe en el que consideraba que el movimiento estudiantil podría afectar la atmósfera olímpica.
Acto seguido, el gobierno de Díaz Ordaz inició una campaña de desprestigio contra el movimiento y organizó grupos de choque para desestabilizarlo.
La tarde del 2 de octubre, mientras miles de personas se manifestaban en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, tres luces de bengala aparecieron en el cielo.
Los soldados avanzaron contra los manifestantes y francotiradores dispararon indiscriminadamente. Las ráfagas de ametralladoras y fusiles zumbaban en todas direcciones. La gente corría de un lado a otro buscando refugio desesperadamente.Tlatelolco se convirtió en un infierno. Oficialmente se contabilizaron 39 civiles y dos militares muertos.
En su libro La Noche de Tlatelolco, la escritora Elena Poniatowska reveló que había contado por lo menos 65 cadáveres en un solo lugar. Por su parte, el periodista inglés John Rodda calculó que el saldo fue de 325 muertos, mientras otras fuentes citan más de 1.500.
El gobierno responsabilizó de la matanza a jóvenes comunistas. El secretario de la Defensa Nacional, el general García Barragán, declaró el 3 de octubre: “El ejército intervino para sofocar un tiroteo entre dos grupos de estudiantes. México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando”.
Documentos desclasificados por la Secretaría de la Defensa Nacional y la CIA en el 2007, confirman que el Estado Mayor Presidencial utilizó francotiradores para inducir una respuesta armada por parte del ejército provocando así una masacre.
La matanza de Tlatelolco dejó una profunda herida en el subconsciente colectivo de México que aún permanece abierta y es agravada por el carácter represivo del actual gobierno priista de Enrique Peña Nieto, que desprestigia y reprime a todo movimiento social que oponga resistencia a sus reformas laborales, educativas y energéticas que impactan negativamente a los más de 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza extrema.
La sangre pisoteada de los mártires de Tlatelolco se ha secado entre la tierra de la Plaza de las Tres Culturas, pero la demanda de justicia social que vió nacer el movimiento de 1968 sigue viva.
Este miércoles 2 de octubre, el movimiento #YoSoy132 Bay Area invita a la comunidad a honrar la memoria de las víctimas de la matanza de Tlatelolco con una vigilia que se llevará a cabo en las calles 24 y Mission en San Francisco, a las 6:00 pm.

