{"id":57067,"date":"2023-07-27T15:10:26","date_gmt":"2023-07-27T22:10:26","guid":{"rendered":"https:\/\/eltecolote.org\/content\/?p=57067"},"modified":"2023-07-27T15:10:31","modified_gmt":"2023-07-27T22:10:31","slug":"celestino-hasta-el-horizonte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eltecolote.org\/content\/es\/celestino-hasta-el-horizonte-2\/","title":{"rendered":"Celestino, hasta el horizonte"},"content":{"rendered":"\n<p>El sol de la tarde se hundi\u00f3 en el cielo anaranjado y azul, y descendi\u00f3 hacia el horizonte rayado. Gruesos racimos de nubes rodaban rumbo al mar, m\u00e1s all\u00e1 de las exuberantes cordilleras. Alba y Celestino estaban juntos, mirando las hileras de lonas de arpillera cubiertas con granos de ma\u00edz amarillo tierno que se dejaban secar. Todos y cada uno de los granos fueron esparcidos y alisados \u200b\u200bcontra la tela arrugada. Celestino se mantuvo erguido, su sombrero de cuero ceniciento inclinado hacia arriba y lejos de su rostro. Sus ojos se hab\u00edan deteriorado hac\u00eda mucho tiempo en un estado de ceguera azul p\u00e1lido y nublado que solo le otorgaba la visi\u00f3n de sombras de personas que se desvanec\u00edan, luz brillante y figuras en movimiento en el cielo. Se volvi\u00f3 hacia su cosecha y esper\u00f3 a que el sol hablara y le dijera qu\u00e9 hacer a continuaci\u00f3n. Lo hab\u00eda hecho tantas veces antes, gui\u00e1ndolo cuando se levantase y se pusiese, para que \u00e9l pudiera hacer lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCelestino?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014You\u2019ll remember me, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014I haven\u2019t forgotten you, Albita.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que quedaba del calor persistente del sol roz\u00f3 la punta de la nariz de Celestino y sus p\u00f3mulos arrugados. Contuvo la respiraci\u00f3n y mir\u00f3 a Alba. El sol se neg\u00f3 a hablar y en su lugar opt\u00f3 por encubrir su caba\u00f1a, su ma\u00edz y a Alba.<\/p>\n\n\n\n<p>Alba puso su palma sobre la mano de Celestino y la llev\u00f3 a su mejilla. Su rostro resplandec\u00eda contra la luz \u00e1mbar del sol, las yemas de sus dedos recorrieron cada pliegue, curva y ca\u00edda de su belleza de memoria. Hab\u00eda hecho esto hace muchos a\u00f1os, tocar a su esposa as\u00ed. Entonces eran m\u00e1s j\u00f3venes, no les dol\u00eda el cuerpo al despertarse con el roc\u00edo de la ma\u00f1ana, y so\u00f1aban con alcanzar alturas m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas distantes sobre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Celestino.<\/p>\n\n\n\n<p>Exhal\u00f3 y apunt\u00f3 su barbilla hacia el cielo. Alba se acerc\u00f3 a su esposo, sus u\u00f1as quebradizas atravesaron su barba blanca y fibrosa. Celestino no hab\u00eda olvidado c\u00f3mo navegar a trav\u00e9s de las paredes de su caba\u00f1a de adobe, las longitudes que alcanzaba la verde llanura alta bajo sus pies y c\u00f3mo encontrar la estrella polar que lo llevar\u00eda a casa con Alba. \u00c9l nunca podr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano de Alba cay\u00f3 sobre el pecho de Celestino, y \u00e9l presion\u00f3 su pulgar debajo de su oreja, al lado de su lunar manchado. Las nubes arriba cubrieron el cielo oscurecido, tapando la luz tibia del sol. Las escasas briznas de hierba que ten\u00edan a sus pies acumulaban d\u00e9biles gotitas de roc\u00edo. El sol le habl\u00f3 a Celestino a trav\u00e9s de los susurros apresurados del viento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vaya, entra a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014I\u2019m going to watch the rain, Albita.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fuerte resoplido escap\u00f3 de sus pulmones, y Alba se quit\u00f3 el chal de lana de su cuerpo, envolviendo alrededor de sus hombros antes de entrar. Observ\u00f3 a Celestino desde la ventana, su mano agarrando la tela de su vestido.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia ca\u00eda en un diluvio silencioso. El cielo estaba gris y el aire a su alrededor estaba velado por una espesa niebla. Sus ojos nunca lo dejaron, y uno por uno, en medio de la lluvia, Celestino at\u00f3 y recogi\u00f3 los costales de ma\u00edz en su caba\u00f1a. Acomod\u00f3 los sacos contra la pared, atados bajo el techo bajo. Una piedra cubierta de musgo manten\u00eda abierta la puerta de madera, invitando al aroma de tierra mojada a entrar en su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Alba se dirigi\u00f3 a la cocina, encendi\u00f3 la estufa de le\u00f1a y la luz del fuego inund\u00f3 el interior, desde el rinc\u00f3n detr\u00e1s de su cabeza, hasta su cama en la pared m\u00e1s lejana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Did you know it was going to rain?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. The sun\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014How long is it going to rain?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As long as the sky wants to.<\/p>\n\n\n\n<p>Alba empez\u00f3 a poner la mesa y coloc\u00f3 un pa\u00f1o fino sobre la mesa de madera, sacando los cubiertos gastados y los platos de barro. Empuj\u00f3 su silla justo al lado de la de Celestino y se sent\u00f3, mir\u00e1ndolo. Se apoy\u00f3 en el marco de la puerta con el sombrero sobre el coraz\u00f3n. Sus ojos blanqueados estaban apagados y silenciosos. A\u00fan as\u00ed, inclin\u00f3 la cabeza y escuch\u00f3 el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un momento, las nubes se separaron unas de otras y en el medio, hubo un tenue brillo de la luna. El viento se levant\u00f3 y las tejas del techo resonaron con sus palabras silenciosas. Celestino extendi\u00f3 su mano hacia Alba, y un fuerte estruendo que hizo temblar la tierra llen\u00f3 sus o\u00eddos. Un brillante destello de luz ba\u00f1\u00f3 su vista. Trueno. El sol ya no necesitaba hablar. Estaban en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Alba se levant\u00f3 de su asiento, tom\u00f3 la mano de Celestino y lo gui\u00f3 hasta la mesa. Ella sirvi\u00f3 la cena y se sent\u00f3, poniendo sus manos sobre las de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Deja de esperar, mi vida. A comer. Te vas a enfermar as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014We\u00b4ve had a good life, haven&#8217;t we Albita?<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una cadencia suave y lenta en la voz de Celestino. Nunca se apresur\u00f3 en sus palabras. Le gustaba creer que para un hombre de su edad estaba seguro de muchas cosas. Juntos llevaron una vida lenta, tuvieron hijos, se amaban unos a otros y a la tierra que los rodeaba. Fue suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed. S\u00ed, Celestino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014One worth living.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Of course.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAlbita?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Celestino se gir\u00f3 hacia la luz del fuego, su calor rozando su piel y las arrugas de su rostro. Sus ojos brillaban, l\u00e1grimas saladas se juntaron como gotas de roc\u00edo en sus pesta\u00f1as. Alba enganch\u00f3 los dedos bajo las palmas de sus manos. \u00c9l sab\u00eda algo que ella no sab\u00eda, pero las palabras para preguntar se le atascaron en la garganta. Necesitaba respirar, pero el aire en sus pulmones era denso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014You\u2019ll remember me, as I\u2019ve remembered you, \u00bfverdad&#8230;? You\u2019ll remember me?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014You\u2019re impossible to forget.<\/p>\n\n\n\n<p>Las llamas bailaban frente a \u00e9l, coloreando rayas de color naranja y azul en su horizonte, lo suficientemente cerca como para que \u00e9l las tocara. Afuera, la lluvia par\u00f3. No hab\u00eda rastro de nubes ni siquiera de un centelleo residual de las estrellas. Su sol ard\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"750\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=1000%2C750&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-57068\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?w=1000&amp;quality=89&amp;ssl=1 1000w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=333%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 333w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=600%2C450&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=768%2C576&amp;quality=89&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=800%2C600&amp;quality=89&amp;ssl=1 800w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=400%2C300&amp;quality=89&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Celestino_web-1.jpg?resize=200%2C150&amp;quality=89&amp;ssl=1 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Siluetas de \u00e1rboles contra el cielo oscurecido del atardecer. Foto: Iris Flores-Iglesias<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Iris Flores-Iglesias es una escritora, de ficci\u00f3n y cuentos. Ella llama a San Francisco California y a San Francisco Gotera su hogar. Iris tiene dos licenciaturas en escritura creativa y franc\u00e9s de la Universidad Estatal de San Francisco. Criada por padres salvadore\u00f1os, su ficci\u00f3n est\u00e1 influenciada por las historias de su familia, Moraz\u00e1n, y distancias fuera del alcance. Su cuento debut <em>Findon&#8217;s Finest<\/em> recibi\u00f3 el premio Leo Litwalk Fiction Award, y sus otros trabajos publicados se pueden encontrar en <em>The Ana<\/em> y <em>Scran Press<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sol de la tarde se hundi\u00f3 en el cielo anaranjado y azul, y descendi\u00f3 hacia el horizonte rayado. Gruesos racimos de nubes rodaban rumbo al mar, m\u00e1s all\u00e1 de las exuberantes cordilleras. 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