{"id":41096,"date":"2019-07-05T12:02:40","date_gmt":"2019-07-05T19:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/eltecolote.org\/content\/?p=41096"},"modified":"2019-07-05T12:03:03","modified_gmt":"2019-07-05T19:03:03","slug":"rojo-blanco-y-azul-un-cubano-en-la-tierra-de-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eltecolote.org\/content\/es\/rojo-blanco-y-azul-un-cubano-en-la-tierra-de-la-libertad\/","title":{"rendered":"Rojo, Blanco y Azul: Un cubano en la tierra de la libertad"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-41097\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_Banner_4_WEB_ES.jpg?resize=1500%2C1125&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1125\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_Banner_4_WEB_ES.jpg?w=1500&amp;quality=89&amp;ssl=1 1500w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_Banner_4_WEB_ES.jpg?resize=600%2C450&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_Banner_4_WEB_ES.jpg?resize=333%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 333w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_Banner_4_WEB_ES.jpg?resize=768%2C576&amp;quality=89&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Teatro Callejero<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Los habitantes de los hoteles SRO (hoteles de habitaci\u00f3n individual) han dejado los dominios reducidos de sus cuartos para sentarse bajo el c\u00e1lido sol, en los escalones y bancos que rodean la plaza BART de la Calle 16. Cerca de nosotros, el radio de un afrocubano sin hogar toca melod\u00edas de conga. M\u00e1s lejos, otro radio derrama canciones pop y un grupo de j\u00f3venes negras cerca del barandal irrumpen en un improvisado coro; sus voces melodiosas y sintonizadas. El hombre de las palomas con bigote de Mark Twain porta un paliacate con p\u00e1jaros sentados sobre su cabeza y sus brazos sirven como perchas para los que comen de sus manos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 Calder\u00f3n y yo nos hemos estado reuniendo aqu\u00ed para componer un gui\u00f3n. M\u00e1s de una vez en las horas en que hablamos y s\u00f3lo a veces escribimos, estalla un pleito en la plaza. Una vez, una mujer embarazada casi a t\u00e9rmino persigui\u00f3 al padre de su cr\u00eda por nacer por la plaza con un palo. En otra ocasi\u00f3n, una mujer cubana de tercera edad golpe\u00f3 a otra despu\u00e9s tras un intercambio de palabras. Ayer, dos hombres lucharon por un bast\u00f3n al otro lado de la calle. Cuando los conflictos se intensifican hasta el punto de que pueden atraer la atenci\u00f3n de la polic\u00eda, los habituales de la plaza intervienen para calmar y separar. Son los mediadores de sus propios conflictos comunitarios. La r\u00e1faga de adrenalina pasa y la plaza vuelve a su tranquila convivencia.<\/p>\n<p class=\"p2\">En su grave acento cubano, Jos\u00e9 desaprueba la \u00faltima distracci\u00f3n: \u201cEl drama que involucra a la polic\u00eda no es un drama bien hecho\u201d. Jos\u00e9 y yo volvemos a nuestro gui\u00f3n, pero levantando de nuevo la vista y agitando la mano en direcci\u00f3n a la plaza dice: \u201cQuiero hacer algo m\u00e1s que esto\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 sigue siendo un so\u00f1ador inmigrante, casi a los 68 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Con los ojos<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_41098\" aria-describedby=\"caption-attachment-41098\" style=\"width: 972px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-41098\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_2-WEB-1.jpg?resize=972%2C729&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"972\" height=\"729\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_2-WEB-1.jpg?w=972&amp;quality=89&amp;ssl=1 972w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_2-WEB-1.jpg?resize=600%2C450&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_2-WEB-1.jpg?resize=333%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 333w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_2-WEB-1.jpg?resize=768%2C576&amp;quality=89&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 972px) 100vw, 972px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-41098\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Calder\u00f3n, caminando por las calles 18 y Misi\u00f3n el 25 de junio de 2019. Foto: Adriana Camarena<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p1\">Jos\u00e9 naci\u00f3 en un hospital en La Habana, Cuba, en 1951, y se cri\u00f3 en Las Yaguas, un barrio marginado en las afueras al sureste de la ciudad. \u201cNuestra puerta siempre estaba abierta para permitir que el aire corriera. Por la ma\u00f1ana, me paraba quieto en el marco de la puerta, esperando a que mi madre se volteara. Sab\u00eda que ella ya me hab\u00eda sentido, pero me har\u00eda esperar mientras se ocupaba en la cocina. Finalmente giraba y me miraba a los ojos para darme la se\u00f1al. Solo una se\u00f1al con sus ojos con que me daba permiso para salir. As\u00ed es como nos comunicamos: con los ojos\u201d, dice Jos\u00e9, dibujando una l\u00ednea entre nuestros ojos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Su educaci\u00f3n fue formada por las tradiciones y estrictas etiquetas Yoruba. Durante los primeros a\u00f1os de su vida, perteneci\u00f3 a su madre. Despu\u00e9s de cumplir nueve a\u00f1os, deb\u00eda aprender de su padre. Fue durante este proceso de intercambio cuando se paraba en la puerta, anhelando seguir a su padre para saber a d\u00f3nde iba y qu\u00e9 hac\u00eda con su d\u00eda. Su madre lo deten\u00eda, el tiempo suficiente para que siempre perdiera a su padre de vista en su camino al trabajo. Su d\u00eda entonces se convert\u00eda en el suyo.<\/p>\n<p class=\"p2\">Se hizo una caja de limpia zapatos y se convirti\u00f3 en zapatero de los pobres con materiales que encontraba en el tiradero. Hace una pausa pensativo: \u201cM\u00e1s tarde supe que yo era lo que en los EEUU se llama un \u2018empresario\u2019.\u201d<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>La pieza faltante <\/b><b>del rompecabezas<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">El padre de Jos\u00e9 era un hombre callado, disciplinario, un bebedor a veces, pero uno que nunca vacilaba en cuidar de su familia. De vez en cuando, llegaba a casa con un regalo para su hijo mayor: un libro o un rompecabezas. La primera vez que el padre de Jos\u00e9 trajo un rompecabezas, colocaron una alfombra en el piso de tierra de su choza, y su padre se sent\u00f3 y fum\u00f3 en su silla, observando c\u00f3mo Jos\u00e9 le daba sentido a las piezas. \u201cSent\u00ed que quer\u00eda que me esforzara, as\u00ed que complet\u00e9 el rompecabezas tan r\u00e1pido como pude, pero faltaba una pieza, la pieza en el medio. Esper\u00e9 mirando a mi padre, hasta que me dio la se\u00f1al para hablar con sus ojos. \u2018Padre, mira aqu\u00ed, falta una pieza\u2019. \u2018Ah, s\u00ed, hijo m\u00edo, lo olvid\u00e9\u2019, dijo, metiendo la mano en el bolsillo de su camisa, \u2018Aqu\u00ed est\u00e1\u2019\u201d. Esto se convirti\u00f3 en parte de la educaci\u00f3n de Jos\u00e9, y un juego que jugaban. Su padre se sentaba con \u00e9l en silencio y recompensaba a su hijo con la \u00faltima pieza del rompecabezas despu\u00e9s de completar la tarea a pesar de su travesura.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Yo soy Cuba<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_41101\" aria-describedby=\"caption-attachment-41101\" style=\"width: 928px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-41101 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_1.jpg?resize=928%2C696&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"928\" height=\"696\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_1.jpg?w=928&amp;quality=89&amp;ssl=1 928w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_1.jpg?resize=600%2C450&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_1.jpg?resize=333%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 333w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_1.jpg?resize=768%2C576&amp;quality=89&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 928px) 100vw, 928px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-41101\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Calder\u00f3n, de 68 a\u00f1os, en el Hotel Mission, en San Francisco, el 26 de junio de 2019, con una imagen de \u00e9l mismo a los 11 a\u00f1os de la pel\u00edcula \u2018Yo soy Cuba\u2019. Foto: Adriana Camarena<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p1\">Uno de esos d\u00edas en que Jos\u00e9 camin\u00f3 por el pueblo de Las Yaguas rumbo al basurero, se encontr\u00f3 con una multitud de ni\u00f1os de la calle conmocionados. Un equipo de filmaci\u00f3n hab\u00eda llegado e instalado sus relucientes camiones blancos y equipo a la salida del pueblo. \u201cEran actores rusos, vistiendo trajes\u201d, describe Jos\u00e9. Los ni\u00f1os formaron una fila y Jos\u00e9 se qued\u00f3 all\u00ed durante horas. El director finalmente lo audicion\u00f3. Fue seleccionado como extra en la pel\u00edcula, que pagaba $3 por d\u00eda de filmaci\u00f3n. Al ser uno de los ni\u00f1os mayores, tambi\u00e9n se le pidi\u00f3 que se asegurara que los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os entendieran las instrucciones. As\u00ed es como Jos\u00e9 se convirti\u00f3 en actor de una impresionante obra de arte cinematogr\u00e1fica: \u2018Yo soy Cuba\u2019.<\/p>\n<p class=\"p2\">Mikhail Kalatozov, el director, comenz\u00f3 la producci\u00f3n de la pel\u00edcula en 1962 con el director de fotograf\u00eda Sergei Urusevsky. Juntos compusieron una obra de arte con tomas largas que parec\u00edan imposibles. La pel\u00edcula fue encargada por los gobiernos sovi\u00e9tico y cubano como propaganda para retratar a la Cuba pre-revolucionaria. Pero, lanzado en 1964, \u2018Yo Soy Cuba\u2019 no fue bien recibido por ninguna de las partes. Los sovi\u00e9ticos la consideraron demasiado art\u00edstica y no lo suficientemente propagandista, mientras que los cubanos sintieron que la gente de la naci\u00f3n hab\u00eda sido plasmada con estereotipos.<\/p>\n<p class=\"p2\">En una escena al inicio la pel\u00edcula, un estadounidense vividor arroja unos pocos d\u00f3lares a la hermosa negra con quien se acost\u00f3. La dejamos sentada en verg\u00fcenza, cuando \u00e9l comienza una salida sinuosa a trav\u00e9s de Las Yaguas. Los ni\u00f1os de la calle comienzan a rastrearlo, suplicando: \u201cDinero, dinero, se\u00f1or. \u201cDinero, dinero, se\u00f1or, americano\u201d. Es una de las tomas largas menos famosas de la pel\u00edcula, pero el espectador es hechizado por los rostros de los habitantes pobres del barrio que comunican su desesperaci\u00f3n, depresi\u00f3n, necesidad, dignidad y desprecio con ojos silenciosos y miradas fijas. Durante unos segundos de esa toma larga, se puede observar a Jos\u00e9 Calder\u00f3n, actor infantil, extendiendo la mano y bajando la mirada para pedir dinero.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>El reciclador y la Revoluci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">De grande, Jos\u00e9 supo que su padre hab\u00eda sido un reciclador en La Habana pre-revolucionaria. \u201cTodos los d\u00edas alquilaba una carreta de mano de reciclaje y hac\u00eda sus rondas buscando desechos. Depositaba sus hallazgos en dos talleres de reciclaje de propiedad de un par de hermanos. En esos tiempos en la ciudad, mi padre ve\u00eda camiones de leche que chorreaban sangre de los cad\u00e1veres que llevaban dentro\u201d, dice Jos\u00e9, recordando las historias de su padre.<\/p>\n<p class=\"p2\">En diciembre de 1958, Fidel Castro estaba en su \u00faltimo ataque ofensivo, con tropas que avanzaban hacia Santa Clara y La Habana; las \u00faltimas ciudades sin caer. Los hermanos apartaron a Jos\u00e9 grande y le confesaron que lo hab\u00edan utilizado para contrabandear armas en La Habana desde un taller de reciclaje al otro en su carreta. Las armas luego eran cargadas en un cami\u00f3n y llevadas a las colinas para armar a la guerrilla de Castro. Se les hab\u00eda informado a los hermanos que la polic\u00eda iba a realizar una redada en los talleres y necesitaban sacar las armas. \u201cJos\u00e9\u201d, dijeron los hermanos, \u201ctu vida estar\u00e1 en tus manos\u201d. Las armas se cargaron en su carreta de reciclaje escondidas debajo de los escombros y le dieron $5 para su comida, para que se fuese a sentar todo el d\u00eda en El Malec\u00f3n y no regresar hasta que se le diera la se\u00f1al de que la costa estaba libre. A las 4 de la tarde, llam\u00f3 y fue autorizado a regresar.<\/p>\n<p class=\"p2\">El 1 de enero de 1959, Batista huy\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana. Al d\u00eda siguiente, las fuerzas de Castro tomaron La Habana y ordenaron un alto el fuego. El 8 de enero, Castro entr\u00f3 triunfante en la ciudad.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cLos hermanos\u201d, me dice Jos\u00e9, \u201cse convirtieron en generales en el gobierno de Castro\u201d. Y con un brillo en sus ojos y una sonrisa, agrega: \u201cY as\u00ed es como aprend\u00ed que un hombre rico en un pa\u00eds capitalista puede hacerse hombre rico en un pa\u00eds comunista\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Comunista pobre<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_41100\" aria-describedby=\"caption-attachment-41100\" style=\"width: 729px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-41100\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_14-WEB-1.jpg?resize=729%2C972&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"972\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_14-WEB-1.jpg?w=729&amp;quality=89&amp;ssl=1 729w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_14-WEB-1.jpg?resize=600%2C800&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_14-WEB-1.jpg?resize=188%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 188w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_14-WEB-1.jpg?resize=360%2C480&amp;quality=89&amp;ssl=1 360w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-41100\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Adriana Camarena<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p1\">Durante las siguientes dos d\u00e9cadas, Jos\u00e9 rol\u00f3 por una serie de instituciones cubanas. Me cuenta su historia: \u201cUn d\u00eda, la polic\u00eda me pesc\u00f3 de la calle y me envi\u00f3 a la Escuela Reformatoria Fulgencio Oroz G\u00f3mez, igual que mi padre, quien tambi\u00e9n hab\u00eda ido a un reformatorio. Fue una buena escuela, donde aprend\u00ed una variedad de cosas: arte, pintura, atletismo, baile, matem\u00e1ticas, literatura&#8230; Despu\u00e9s de botar de escuela en escuela, me enviaron a los campos para trabajar: trabajaba 4 horas y estudiaba 4 horas. En la Cuba de Castro, los ingenieros, los m\u00e9dicos, tambi\u00e9n hac\u00edan su parte en los campos. No hab\u00eda quien se escondiera detr\u00e1s de un escritorio&#8230; Luego me enviaron al ej\u00e9rcito y all\u00ed desert\u00e9. As\u00ed que me encarcelaron por 3 a\u00f1os\u201d. Le pregunto por qu\u00e9 desert\u00f3. Con firmeza, Jos\u00e9 me dice: \u201cPorque si eres un soldado al que se te pide que arriesgues tu vida por tu pa\u00eds, entonces debes ser tratado con el mayor respeto\u201d. En cambio, Jos\u00e9 descubri\u00f3 que la vida de un soldado se pasaba mal alimentado, mal vestido y maltratado.<\/p>\n<p class=\"p2\">Al salir de la c\u00e1rcel, Jos\u00e9 fue asignado al matadero cerca de La Habana. \u201cNo puedes entender la pobreza tan imperante que est\u00e1bamos pasando en ese momento. Algunos de nosotros nos sentimos envalentonados de robar una vaca de los campesinos para matarla y venderla en nuestros barrios pobres. Durante ese per\u00edodo, todav\u00eda iba a los basureros para encontrar materiales para trabajar como zapatero. Nunca tomaba comida, pero hab\u00eda mucha gente buscando comida all\u00ed. Un d\u00eda, s\u00ed tom\u00e9 comida. Lleg\u00f3 un cami\u00f3n y arroj\u00f3 una carga de pollos congelados. Tom\u00e9 un pollo como lo hicieron muchos otros, y corr\u00ed. Nos dispararon mientras corr\u00edamos, temiendo que, de alguna manera, pudi\u00e9ramos avergonzar al gobierno por comer pollos congelados desperdiciados mientras nuestras familias se mor\u00edan de hambre. A menudo pienso en los tiempos de pobreza que he sobrevivido, y a veces siento que amo mi pobreza porque me ha permitido saber que soy capaz de sobrevivir a tanta necesidad\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 me cuenta estas historias, mientras navegamos a pie desde la taquer\u00eda Los Coyotes cerca de las calles 16 y Misi\u00f3n (donde \u00e9l ordena alitas de pollo y yo una quesadilla) a una tienda para comprar un t\u00e9 helado Arizona que le gusta disfrutar con su cigarro. Luego cruzamos la frontera invisible entre las calles Misi\u00f3n y Valencia para tomar un mini chocolate caliente que se me antoja de postre. Nos instalamos en el parquecito construido sobre un espacio de parqueo frente a la tienda de chocolates Dandelion. Jos\u00e9 no se aventura mucho a este lado de la frontera de la clase. Pero ahora, sentado agradablemente a la sombra del parklet, mirando a la calle, me dice: \u201cEsto es libertad para m\u00ed. Poder sentarme en paz en la calle teniendo una conversaci\u00f3n ininterrumpida\u201d. Fuma, yo escribo, pero no puedo evitar preguntarme si ser\u00eda dejado en paz si no estuvi\u00e9ramos juntos.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Comunista rico<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">De 1977 a 1979, algunos cubanos hicieron varios intentos infructuosos de buscar asilo en las embajadas de Argentina, Venezuela y Per\u00fa. El gobierno de Castro despleg\u00f3 oficiales para patrullar el exterior de las embajadas para bloquear a los solicitantes de asilo, lo que provoc\u00f3 una disputa pol\u00edtica con las embajadas.<\/p>\n<p class=\"p2\">El 1 de abril de 1980, Jos\u00e9 estaba en su hora de almuerzo de un trabajo de construcci\u00f3n, cuando presenci\u00f3 desde lejos que un autob\u00fas giraba bruscamente en la Quinta Avenida hacia el camino de tierra junto a la embajada peruana y embest\u00eda la puerta lateral. En los d\u00edas siguientes, la embajada peruana declar\u00f3 que no entregar\u00eda a los seis solicitantes de asilo, y Castro retir\u00f3 sus fuerzas armadas de las embajadas, para que organizaran su propia seguridad. El 4 de abril, cincuenta cubanos entraron al territorio de la embajada. Al d\u00eda siguiente, dos mil. Para el 6 de abril, hab\u00eda diez mil cubanos buscando asilo. Castro se vio obligado a contener el flujo creando un per\u00edmetro policial.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 recuerda que no se present\u00f3 a trabajar esos d\u00edas y, en cambio, pase\u00f3 por la parte rica de la ciudad. \u201cEstaba tan enojado que encend\u00ed un cigarrillo de marihuana grande y camin\u00e9 entre las avenidas de las mansiones, tentando al destino de que me arrestaran\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 estabas tan enojado?\u201d, le pregunt\u00e9 a Jos\u00e9.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cMientras trabajaba con los pobres y entre los pobres, nunca pens\u00e9 nada. Luego me enviaron a trabajar a las zonas ricas de la ciudad. Nunca deber\u00edan haberme dejado trabajar all\u00ed, donde un rico comunista con traje se sentaba en una silla vigil\u00e1ndonos, mientras nos romp\u00edamos la espalda desnuda trabajando&#8230; Una vez vi dentro de un contenedor que transportaba equipo en anticipaci\u00f3n a la cumbre de las naciones No Alineadas, y todo lo que vi fueron televisiones con la etiqueta \u2018Made in USA\u2019, \u2018Made in USA\u2019. Nos estaban mintiendo\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un d\u00eda, Jos\u00e9 tom\u00f3 un taxi con dos vecinos a la baya de polic\u00eda que rodeaba la Embajada peruana para intentar negociar su cruce. Fueron apresados y encarcelados. \u201cHasta entonces las c\u00e1rceles estaban vac\u00edas, ahora las c\u00e1rceles estaban llenas\u201d, informa Jos\u00e9.<\/p>\n<p class=\"p2\">Castro llamar\u00eda a los disidentes gusanos, escoria, delincuentes, inadaptados sociales, par\u00e1sitos, vagos&#8230; Sin embargo, en el recuento de Jos\u00e9, todo lo que oigo es el relato de un pobre joven negro desilusionado por la disonancia entre la realidad y las promesas de la Revoluci\u00f3n que le fueron martilladas sobre su cabeza en la escuela, en los campos y en el ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Marielito, \u00a1bienvenido a la tierra de la libertad! <\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Los prisioneros fueron enfilados uno por uno por una puerta. \u201cDijeron que tomar\u00edan nuestra foto para nuestros pasaportes y papeles, pero lo mismo cre\u00edamos que podr\u00eda ser para contar los muertos despu\u00e9s de que nos fusilaran\u201d, recuenta Jos\u00e9. Cuando fue su turno, a Jos\u00e9 le dieron una camisa amarilla para que se la pusiera sobre el torso desnudo. \u201cApestaba a olores corporales. Me qued\u00e9 all\u00ed respirando el hedor mientras me tomaban la foto. Luego me quit\u00e9 la camisa y se la pas\u00e9 al siguiente hombre\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">El 20 de abril, Castro, mostrando su disgusto ante el n\u00famero de cubanos que buscaban asilo, declar\u00f3 que cualquiera que quisiera salir de las costas de Cuba pod\u00eda hacerlo desde el puerto de Mariel, es decir, si ten\u00eda alguien que lo recogiera. 1,700 embarcaciones se lanzaron desde la costa de Florida para transportar a cerca de 124,779 cubanos a las costas de los Estados Unidos desde el 21 de abril hasta el septiembre de 1980.<\/p>\n<p class=\"p2\">El 1 de mayo, ante los cambiantes colores del alba, de pie, en condiciones atiborradas a bordo de uno de esos barcos, Jos\u00e9, de 29 a\u00f1os, divis\u00f3 la costa de Florida desde lejos. Una escuela de peces voladores se arqueaba sobre el barco en un arco iris iridiscente. Un pez se dej\u00f3 caer en el bote, y antes de que fuera arrojado, Jos\u00e9 vio que ten\u00eda alas. Asombrado por los esplendores de la naturaleza, sinti\u00f3 que le gritaba: \u201c\u00a1Bienvenido a la tierra de la libertad!\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cLo \u00fanico de lo que me arrepiento es haberme ido sin despedirme de mi madre\u201d, lamenta Jos\u00e9.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>El doble grillete<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_41099\" aria-describedby=\"caption-attachment-41099\" style=\"width: 849px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-41099 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_9-WEB-1.jpg?resize=849%2C606&#038;quality=89&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"849\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_9-WEB-1.jpg?w=849&amp;quality=89&amp;ssl=1 849w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_9-WEB-1.jpg?resize=600%2C428&amp;quality=89&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_9-WEB-1.jpg?resize=350%2C250&amp;quality=89&amp;ssl=1 350w, https:\/\/i0.wp.com\/eltecolote.org\/content\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/YoSoyCuba_9-WEB-1.jpg?resize=768%2C548&amp;quality=89&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-41099\" class=\"wp-caption-text\">Un retrato de Jos\u00e9 (de un fot\u00f3grafo desconocido) en su atuendo Yoruba. Foto: Adriana Camarena<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p1\">Al llegar a los EEUU, las autoridades de inmigraci\u00f3n lo hicieron cursar por instituciones que pretend\u00edan ayudarlo a integrarse. Pas\u00f3 6 meses en un centro de detenci\u00f3n de inmigrantes en Little Rock, Arkansas, antes de ser enviado al \u00c1rea de la Bah\u00eda, donde encontr\u00f3 su primer hogar en un centro de refugiados. Era 1981. A trav\u00e9s del centro accedi\u00f3 a clases de ingl\u00e9s y pronto, rebosando de arrogancia juvenil, Jos\u00e9 se sinti\u00f3 listo para buscar y construir su Sue\u00f1o Americano. \u201cQuiz\u00e1s ese fue mi primer error, tal vez deber\u00eda haber permanecido en su programa por m\u00e1s tiempo. Pero quer\u00eda comenzar a ganarme la vida\u201d. Jos\u00e9 comenz\u00f3 su vida laboral como obrero de la construcci\u00f3n, retomando el lugar que hab\u00eda dejado en La Habana. Luego reflexiona sobre cu\u00e1l fue quiz\u00e1s su segundo error. Cada fibra cultural de su ser le dec\u00eda que la familia era el principio y el fin de todo, por lo que pronto conoci\u00f3 a una mujer e hizo una ni\u00f1a con ella. \u201cA veces pienso que estaba demasiado ansioso por formar una familia\u201d. Entonces Jos\u00e9 cometi\u00f3 un tercer error, uno terrible. Le pregunto, c\u00f3mo habr\u00eda manejado esta situaci\u00f3n en Cuba. \u00c9l respondi\u00f3: \u201cNi siquiera hubiera sucedido, porque a nadie se hubiera ocurrido comportarse de esa manera\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 y su nueva familia viv\u00edan en una habitaci\u00f3n de alquiler en lo que \u00e9l describe como un hotel clandestino en San Francisco. Poco despu\u00e9s de que naciera su hija, un tipo reci\u00e9n salido de la c\u00e1rcel fue colocado ah\u00ed para administrar el lugar. \u201cAhora conozco esta palabra \u2018bully\u2019. Era un bully. \u00bfC\u00f3mo enviaron a un hombre reci\u00e9n salido de la c\u00e1rcel a supervisar una residencia?\u201d Jos\u00e9 no pod\u00eda entender el comportamiento de su nuevo torturador, quien lo insultaba todos los d\u00edas: \u2018perra\u2019, \u2018pendejo\u2019; quien retaba su autoestima y valor como hombre; quien se burlaba de Jos\u00e9 al tratar de hacerse entender en su ingl\u00e9s quebrado. \u201cEl tipo tumbaba nuestra puerta, grit\u00e1ndonos que baj\u00e1ramos la m\u00fasica. Ah\u00ed me encontraba acurrucando a mi beba. All\u00ed estaba yo, abraz\u00e1ndola, muy orgulloso, un nuevo padre sonriente. Y, \u00e9l simplemente me atacaba: \u2018perra\u2019, \u2018pendejo\u2019.\u201d A veces, el hombre hac\u00eda insinuaciones a la compa\u00f1era de Jos\u00e9. \u00c9l, un nuevo padre protegiendo a una reci\u00e9n nacida y la madre que la amamantaba, se dio cuenta de que las palabras no serv\u00edan con este bruto. Empez\u00f3 a sentirse fuera de s\u00ed, y comenz\u00f3 a porta un cuchillo. El gerente amenaz\u00f3 con llamar a la polic\u00eda si Jos\u00e9 lo enfrentaba. Dejando una situaci\u00f3n mala, la joven familia se mud\u00f3. Hab\u00eda encontrado un maravilloso nuevo trabajo como jardinero al sur de San Francisco. Pero a\u00fan ten\u00edan que regresar para recoger los cheques de ella, hasta que confirmaran una nueva direcci\u00f3n de correo.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un d\u00eda despu\u00e9s del trabajo, fueron a recoger sus cheques, y Jos\u00e9 portaba un machete de su trabajo, se encontr\u00f3 agitando el machete en el cuello del hombre que lo atacaba antes de que pudiera siquiera pensarlo. No mat\u00f3 al tipo, solo lo hiri\u00f3. Despu\u00e9s de un juicio r\u00e1pido que result\u00f3 en una sentencia de seis a\u00f1os por asalto con un arma mortal y una orden de reparaci\u00f3n, Jos\u00e9 fue lanzado en espiral lejos de su nueva familia de ensue\u00f1o hacia las mazmorras de la prisi\u00f3n estadounidense. Fue en 1984, cuando comenz\u00f3 a ser negro en los EEUU.<\/p>\n<p class=\"p2\">Su padre le hab\u00eda ense\u00f1ado a resolver rompecabezas con piezas faltantes. Pieza a pieza, reflexion\u00f3 sobre sus errores y adquiri\u00f3 el ingl\u00e9s y, lo que es m\u00e1s importante, la inteligencia callejera estadounidense. Ahora entend\u00eda que ser un ni\u00f1o negro de la calle en La Habana no era como ser un ni\u00f1o de la calle en los EEUU. Aprendi\u00f3 acerca de las pandillas y el orden jer\u00e1rquico en las calles. Tom\u00f3 clases y cursos disponibles en prisi\u00f3n de cocinero, carpinter\u00eda, arte y m\u00e1s. Aprendi\u00f3 sobre el sistema de justicia penal y estudi\u00f3 el Islam, \u201c&#8230; lo que me dio la paz para salir de la c\u00e1rcel\u201d. En tres a\u00f1os sali\u00f3, reducida su estancia por buena conducta, y fue entregado de inmediato a las autoridades de inmigraci\u00f3n. \u00daltimamente al ver las noticias sobre ni\u00f1os en jaulas, Jos\u00e9 tiene v\u00edvidos recuerdos de su tiempo detenido con miles de cubanos en proceso de deportaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un par de abogados de derechos civiles lo ayudaron a concluir su solicitud de asilo. Se qued\u00f3 con ellos durante un tiempo en Arizona, cuando se produjo la noticia del terremoto de San Francisco en 1989, y regres\u00f3 hacia la bah\u00eda para encontrar a su hija.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>So\u00f1ando en la encrucijada<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Alrededor del mediod\u00eda, todos los d\u00edas, Jos\u00e9 saca rodando su gran altavoz, una silla y una bandeja de manualidades a la calle Misi\u00f3n en un carrito de su propia creaci\u00f3n. Tocando m\u00fasica a un nivel de sonido razonable, inicia el ritual diario de socializar con otros Marielitos de la tercera edad que forman un Club Social de la Peque\u00f1a Habana en la acera. A menudo saca alg\u00fan proyecto de artesan\u00eda. \u00daltimamente, est\u00e1 trabajando en un par de pantalones yoruba para completar el hermoso conjunto que ha creado a lo largo de los a\u00f1os. Otras veces pinta o escribe reflexiones o decora su tambor. Siempre est\u00e1 so\u00f1ando.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 a\u00fan tiene que lograr todo lo que se propuso hacer. A veces, se ha acercado. Como esa vez que se fue a Los \u00c1ngeles para seguir una carrera como extra de cine. Descubri\u00f3 c\u00f3mo crear un perfil de actor en l\u00ednea y comprar un auto que le permitiera correr de una audici\u00f3n a otra. Su sue\u00f1o se hizo realidad cuando apareci\u00f3 en un comercial de cerveza, animando a un equipo en el estadio junto a su hija ficticia. Luego, se esforz\u00f3 por ingresar al sindicato de m\u00fasicos, Local 6, pero no lo logr\u00f3, y regres\u00f3 al \u00c1rea de la Bah\u00eda. Aqu\u00ed, pas\u00f3 por todo tipo de trabajo f\u00edsico: cocinero, obrero de la construcci\u00f3n, pintor, etc., hasta que su pierna derecha qued\u00f3 inv\u00e1lida. Ahora est\u00e1 deshabilitado y depende del seguro social. A veces se siente muy deprimido y la bebida lo supera, pero encuentra la fuerza para recuperarse. \u00c9l se pone de nuevo bajo control y sobre la marcha. \u201cQuiero hacer algo m\u00e1s que esto\u201d, dice.<\/p>\n<p class=\"p2\">Gracias a su implacable resistencia, hizo realidad algunos sue\u00f1os importantes: mantiene el contacto con su hija y sus dos nietos, tiene un techo firme sobre su cabeza, comida todos los d\u00edas y un tesoro de habilidades creativas para mantenerlo ocupado. Aqu\u00ed es donde vierte su energ\u00eda estos d\u00edas: a volver a crear.<\/p>\n<p class=\"p2\">Dados los giros y las vueltas de su vida, especialmente a manos de las agencias gubernamentales, me parece apropiado que Jos\u00e9 tenga una medida de seguridad hoy por cortes\u00eda del \u201csocialismo estadounidense\u201d. Y a la vez me provoca preguntarle a un hombre que ha vivido pobre en un pa\u00eds comunista y pa\u00eds capitalista: \u201c\u00bfCrees que los pobres viven mejor en Cuba o en los EEUU?\u201d. Responde muy cuidadosamente: \u201cEn Cuba es f\u00e1cil saber qui\u00e9n tiene necesidad. Nos mantenemos atentos a la necesidad del otro. En este pa\u00eds de abundancia, se supone que todo el mundo tiene todo o al menos deber\u00eda poder tenerlo. Por lo tanto, aquellos que tienen no sienten la obligaci\u00f3n de ayudar a los que no tienen. Es la manera en que nos apoyamos dentro de una comunidad\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jos\u00e9 enseguida me cuenta una historia de c\u00f3mo fue educado para comer en silencio en Las Yaguas. Bajo la mirada de su madre, no pod\u00eda hacer un solo tintineo de la cuchara contra el taz\u00f3n, en caso de que sus vecinos no tuvieran nada para comer ese d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p2\">Finalmente, me despido, caminando a casa esa noche, pasando frente al estruendo del creciente n\u00famero de restaurantes caros en la calle Misi\u00f3n, las cuadras pintadas con las siluetas de los indigentes que duermen sin cobijo, en la tierra de la libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teatro Callejero Los habitantes de los hoteles SRO (hoteles de habitaci\u00f3n individual) han dejado los dominios reducidos de sus cuartos para sentarse bajo el c\u00e1lido sol, en los escalones y bancos que rodean la plaza BART de la Calle 16. Cerca de nosotros, el radio de un afrocubano sin hogar toca melod\u00edas de conga. 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