La comunidad de la Misión se hizo presente en el salón de plenos del Ayuntamiento, algunas personas portando atuendos del Día de Muertos, durante la votación unánime de la Junta de Supervisores de San Francisco, el 10 de febrero de 2026. Foto: Emma García.

El edificio histórico que alberga al MCCLA, el centro para las artes latinas de San Francisco, ubicado en el 2868 de la calle Misión, seguirá siendo un espacio cultural para las futuras generaciones tras la aprobación unánime de una resolución este martes por parte de la Junta de Supervisores de la ciudad.

La resolución, impulsada por la supervisora Jackie Fielder, reafirma el compromiso de la ciudad de proteger el inmueble como sede artística y cultural latina, incluso durante las obras de refuerzo sísmico previstas para 2027.

“Es un lugar invaluable para la construcción del futuro de la Misión”, afirmó Fielder tras la votación.

Esta resolución es independiente de los esfuerzos comunitarios actuales para rescatar a la referida organización sin fines de lucro, la cual fue fundada en 1977 y colapsó ante la crisis financiera a principios de este año. La organización se encuentra sin personal desde finales de enero.

Se prevé que el edificio de unos 3,400 metros cuadrados, propiedad de la Comisión de Artes de San Francisco, permanezca cerrado aproximadamente tres años mientras se realizan las obras de refuerzo estructural.

Integrantes de la comunidad instaron a la Junta a actuar con rapidez para proteger la misión cultural del lugar.

Emily Pimentel señaló que este espacio de cuatro pisos no es solo un edificio, sino “una institución cultural viva para las artes visuales, el muralismo y el grabado”.

Integrantes de la comunidad asisten a la reunión de la Junta de Supervisores de San Francisco en el Ayuntamiento el 10 de febrero de 2026, donde se votó unánimemente por preservar el edificio del Centro Cultural de la Misión para las Artes Latinas como núcleo artístico. Foto: Emma García.

Por su parte, Nancy Pili Hernández, activista comunitaria, describió la importancia del edificio durante la huelga actual del Distrito Escolar Unificado de San Francisco (SFUSD): “Estuvimos bajo la lluvia cuidando a las niñas y niños que se quedaron fuera de las escuelas porque el Centro Cultural de la Misión está cerrado”, comentó. “Debería ser el primer lugar que abramos como escuela de apoyo durante la huelga. Podemos imprimir carteles, tenemos salas de baile, escenarios y espacios para practicar en grupos pequeños. Para eso fue creado”.

Susana Rojas, directora ejecutiva de Calle 24, quien encabeza los esfuerzos para reactivar el MCCLA, mencionó que más de 300 personas se reunieron la semana pasada para buscar soluciones. La próxima reunión está prevista para marzo: El MCCLA nunca volverá a ser lo que fue. Estamos evaluando la posibilidad de encontrar un nuevo patrocinador fiscal para la organización. Pero las soluciones requerirán tiempo y esfuerzo”. Asimismo, descartó una fusión con otra organización artística del Distrito Misión para evitar que el centro cultural “pierda su identidad”.

En un comunicado, el alcalde Daniel Lurie expresó su “compromiso con el futuro del sitio” y afirmó que trabaja “en estrecha colaboración con representantes comunitarios, artistas y representantes culturales para trazar un camino que salvaguarde el legado cultural, el arte y los archivos del MCCLA”.

El MCCLA permanece cerrado en San Francisco el 28 de enero de 2026, días después de que la organización agotara sus fondos operativos y cesara sus actividades. Foto: Pablo Unzueta para El Tecolote / CatchLight Local.

A medida que avancen las obras sísmicas, “la ciudad seguirá explorando oportunidades para garantizar que el recinto de la calle Misión pueda seguir funcionando como un espacio cultural vibrante para las generaciones venideras”, añade el comunicado.

Las y los supervisores Myrna Melgar y Chyanne Chen, junto con Shamann Walton y Rafael Mandelman, respaldaron la resolución de Fielder.

“He bailado danza afrolatina en el Carnaval desde los 18 años y durante mis tres embarazos”, compartió Melgar. “Ahora mis hijas bailan conmigo. La danza es una parte fundamental de nuestra conexión con la comunidad y la cultura, y eso sucede en ese edificio”.

Melgar criticó lo que describió como disparidades históricas en el financiamiento: “Esto nunca habría pasado si se tratara del Ballet o la Ópera de San Francisco. Esto es el resultado directo de una comunidad desatendida que no tiene tantos recursos, pero que necesita desesperadamente ese vínculo con su cultura y las artes”.

Aunque no existe una amenaza inminente del cambio de uso del edificio, Fielder señaló que la resolución asegura que el compromiso de la ciudad quede estipulado con claridad: “La Junta de Supervisores está otorgando beneficios y exenciones fiscales a propietarios y desarrolladores que tienen dinero y contactos”, denunció y añadió: “Debido a la brecha racial de la riqueza, las comunidades de color son las más afectadas”.