Las protestas contra el ICE marcaron el inicio de 2026, con cientos de personas residentes de San Francisco uniéndose a las movilizaciones tras el asesinato de Renee Nicole Good a manos de un agente de migración el pasado 7 de enero en Minneapolis.
Good, una madre de familia de 37 años de edad, esposa y poeta, se encontraba en su vehículo durante un operativo de la agencia federal, cuando sus agentes de migración le ordenaron mover su vehículo. Existen versiones contradictorias entre autoridades y quienes presenciaron el hecho: hay quienes afirman que se encontraba en calidad de observadora legal, mientras que otras voces señalan que simplemente estaba en el lugar.
“Esa persona pudo haber sido cualquiera”, expresó Sully Atheirne, una integrante de la organización Refuse Fascism (Rechazar el Fascismo), capítulo del Norte de California. “Pudo haber sido cualquier de mis amistades o pude haber sido yo, conduciendo hacia la protesta contra el ICE”.
Francisco Herrera, co director del Centro de Jornaleros y Trabajadoras Domésticas Nuevo Sol comparó el asesinato con las tácticas de intimidación utilizadas por los gobiernos autoritarios en Latinoamérica: “Esto fue una ejecución pública. [Es] con el plan de traumar y paralizar a la población”.

Esta postura fue respaldada por Sanika Mahajan, responsable de organización y vinculación comunitaria en Mission Action, quien describió el tiroteo como un “acto de asesinato fuera de la ley”: “Es el resultado de un ambiente saturado de racismo extremo. Trump nos quiere dividir entre líneas raciales y nacionales, y evitar que nos unamos en un frente común”.
Good es la quinta persona que, según los informes, ha muerto en incidentes que involucran a agentes del ICE en los últimos seis meses, pero no la primera contra la que se han efectuado disparos. Datos recopilados por Gun Violence Archive y analizados por The Trace muestran un aumento en el uso de armas de fuego durante operativos de migración, con un incremento notable en los tiroteos reportados durante la segunda mitad de 2025.
La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó a Good como una “terrorista nacional”, acusándola de “utilizar su vehículo como arma e intentar atropellar a un oficial de la ley”, lo que habría provocado que el agente efectuara “disparos defensivos”.
“No cederemos ante el terrorismo”, declaró el vicepresidente J.D. Vance, en una publicación en la plataforma X. “No podemos decir que, cuando una franja de extrema izquierda incita a la violencia contra nuestros valientes oficiales de la ley, simplemente vamos a dejar de hacer cumplir la ley”.
Sin embargo, los testimonios y videos del incidente contradicen esas afirmaciones. Una persona que se encontraba en el lugar grabó a cinco agentes de migración acercándose al vehículo. El agente involucrado, posteriormente identificado como el oficial de deportación Jonathan Ross, de 43 años de edad, puede ser visto de pie junto al automóvil, cuyas llantas delanteras estaban giradas hacia la derecha, antes de detonar tres disparos a corta distancia, impactando a Good en el pecho y el brazo.
“Tenían que mentir”, dijo Atheirne en respuesta a las declaraciones oficiales. “Su única fuerza es la violencia”.

Un video, grabado desde su teléfono, muestra a Ross caminando por la parte delantera del vehículo y situándose al costado cuando Good comenzó a conducir. Aunque Ross fue golpeado por el automóvil y, según se informa, sufrió lesiones internas, se han hecho públicos pocos detalles sobre la gravedad de las mismas. Tras revisar grabaciones desde múltiples ángulos, diversos especialistas en seguridad pública declararon a medios nacionales que Good no parecía estar intentando atropellar al agente.
Especialistas también cuestionaron las acciones de Ross, incluyendo el hecho de estar grabando con su teléfono durante el incidente y haber cruzado tan cerca de la parte delantera de un vehículo en movimiento. Asimismo, pusieron en duda el entrenamiento que reciben estos agentes.
Videos circulando días posteriores a la muerte de Good muestran a agentes de migración sometiendo y atacando con gas químico a estudiantes y personal de la Escuela Secundaria Roosevelt en Minneapolis, así como disparando gas lacrimógeno, proyectiles de pimienta y granadas de aturdimiento contra las personas que protestaban. El video genera nuevas interrogantes sobre si dichos agentes están respetando las políticas del ICE que priorizan la desescalada de conflictos.
Estas preocupaciones se vieron reforzadas por un reciente reporte de NBC News, que señala que un error en el proceso de reclutamiento del ICE permitió que un número indeterminado de oficiales sin la capacitación adecuada fueran desplegados a campo. Según el informe, los currículums de quienes aspiran a estos cargos son escaneados por una herramienta de Inteligencia Artificial y clasificados según su experiencia en seguridad pública. Quienes ya tienen carreras previas en cuerpos policiales pasan por una sesión de entrenamiento virtual de cuatro semanas, mientras que quienes no tienen experiencia deben asistir a un curso presencial de ocho semanas en el Centro Federal de Capacitación en Cumplimiento de la Ley (FLETC, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, la herramienta de IA fue programada para buscar la palabra ‘oficial’ sin evaluar el contexto, fallando en distinguir entre títulos como ‘oficial de servicios’ y ‘oficial de policía’. Como resultado, un número indeterminado de reclutas sin experiencia fueron puestos en servicio activo con un entrenamiento mínimo y sin instrucción presencial. Las autoridades informaron que ahora están identificando a esos agentes para enviarlos al centro de capacitación

A pesar de la creciente tensión entre la población de Minneapolis y agentes de migración, la subsecretaria de Asuntos Públicos del DHS, Tricia McLaughlin, anunció el 12 de enero que el departamento desplegará a mil agentes adicionales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en Minnesota. Estos se sumarán a los 2 mil que ya habían sido enviados al estado como parte de un operativo iniciado en diciembre conocido como Operación Metro Surge.
En una conferencia de prensa ese mismo día, el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, informó que el estado, junto con Illinois, presentó una demanda para impedir el despliegue de agentes adicionales y retirar al resto del estado. La demanda señala como responsables a Kristi Noem, Greg Bovino, al ICE, al DHS, además de otras agencias y funcionarios.
Presentada bajo el argumento de que la oleada de agentes federales —y su conducta hacia el público— viola la Primera y la Décima Enmienda de la Constitución, la demanda describe la Operación Metro Surge como un “despliegue sin precedentes de agentes de control migratorio [que] ha infundido miedo entre las personas que viven, trabajan y visitan el área metropolitana de Minneapolis/Saint Paul”.
La demanda acusa además a la administración de enviar una fuerza federal de tal magnitud al estado con el fin de “castigar a oponentes políticos y ganar puntos partidistas” bajo el pretexto de investigar fraudes.
Organizadores locales y nacionales afirmaron que el asesinato ha intensificado sus esfuerzos. “Puedo decir con seguridad que este crimen ha despertado a un gigante dormido en el pueblo estadounidense”, expresó Mahajan. “Es un movimiento crítico que debemos seguir construyendo; es un momento crucial para sumar a más personas y mostrar lo que es posible cuando tenemos a millones en las calles”.
Organizaciones como Indivisible y 50501 continúan organizando manifestaciones semanales en San Francisco y el Área de la Bahía junto con grupos de activistas locales.
La próxima acción nacional, el Paro Nacional por una América Libre, organizado por Women’s March, está programado para el 20 de enero, y convoca a un paro masivo de estudiantes y trabajadores en escuelas y centros de trabajo. Women’s March describió la acción como una “protesta y una promesa”, añadiendo: “Frente al fascismo, seremos ingobernables”.


