El jueves por la tarde, a unos metros del Muelle 33, Carmen picaba piña sobre una mesa de plástico; preparaba vasos de fruta con la esperanza de venderlos a quienes regresaban de visitar la isla de Alcatraz. Muy cerca, otras personas vendiendo hot dog escuchaban música en un pequeño altavoz mientras cocinaban esa jornada de febrero inusualmente cálida.
Para Carmen, era la última oportunidad de recuperar lo invertido en la mercancía de la semana antes de que se estropeara. Según relató a El Tecolote, ella y su pareja habían pasado los días previos recorriendo el muelle en coche, con el ánimo por los suelos ante la vigilancia constante de empleados municipales, quienes desde la primavera pasada, han decomisado los carritos de quienes trabajan en la venta ambulante sin permisos.
“[El miércoles] alguien del Ayuntamiento me advirtió que nos darían problemas cada día por la celebración de la Super Bowl”, explicó Carmen. “Pero, de cualquier forma, nunca nos dejan trabajar en paz aquí”.
A la una de la tarde del jueves, al ver el muelle despejado por un momento, Carmen y su pareja decidieron montar el puesto de fruta. Su compañero tenía cosas pendientes por hacer y le sugirió que se quedara también con el carrito de los hot dog, pero ella lo rechazó por temor a las advertencias previas.
Tres horas más tarde, sus temores se confirmaron: personal del Departamento de Obras Públicas (DPW, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Salud Pública (DPH, también por sus siglas en inglés), junto con efectivos de la Policía de San Francisco (SFPD, por sus siglas en inglés), rodearon a Carmen y a quienes atendían los otros tres puestos de hot dog.
El personal municipal confiscó los puestos de venta, pegándoles calcomanías de ‘Incautado’ en los laterales. Cuando Carmen intentó alejarse rápidamente con su puesto de fruta, alguien de la cuadrilla de Obras Públicas (DPW) la alcanzó y se lo arrebató. Pese a las discretas protestas de las y los comerciantes, el personal del ayuntamiento cargó los carritos en un vehículo. Acto seguido, entregaron folletos en español del DPH informando que es necesario contar con permisos para continuar con la venta de alimentos en la vía pública.
En los días previos a la Super Bowl, celebrado en Santa Clara, San Francisco organizó diversos eventos temáticos para dar la bienvenida al turismo de todo el país. También se hizo evidente un aumento en la vigilancia por parte de autoridades locales, regionales y federales en las zonas de mayor afluencia turística.
El alcalde Daniel Lurie declaró que el objetivo es “ofrecer una experiencia segura y acogedora” tanto para quienes viven como para quienes visitan, aludiendo a la preocupación por las actividades delictivas que suelen rodear a los eventos de gran magnitud, como la trata de personas.
Sin embargo, quienes se dedican a la defensoría y a la venta ambulante señalan que parte de ese esfuerzo por hacer que San Francisco parezca ‘acogedora’ esta semana ha consistido en intensificar unos operativos que, desde hace un año, han desplazado de las calles a ciertos colectivos, entre ellos a quienes venden comida sin permisos.
Se endurece la vigilancia en vísperas del Super Bowl
La noche del lunes, junto al estacionamiento frente al Muelle 39, ‘Éxito Q’ atendía su pequeña parrilla móvil; daba la vuelta a las verduras y salchichas mientras conversaba en quechua con otra persona que también vendía hot dogs. Quien atiende este puesto, de origen guatemalteco, pidió ser identificado por el nombre de su negocio. Algunos grupos de turistas que regresaban a sus hoteles se detuvieron a comprar comida al joven de 27 años, quien lleva seis años trabajando en la zona.
Esa noche, según comentó, sería su última jornada de venta en la ciudad por un tiempo. Al empezar la tarde, el personal municipal le había advertido que, a partir del martes, la vigilancia en Fisherman’s Wharf se endurecería y que los carritos de comida estarían expuestos a decomisos constantes hasta el domingo de la Super Bowl.
“Creo que no volveré hasta la semana que viene”, afirmó. “No quieren que vendamos, eso es lo que nos han dicho”.
El martes, en el Distrito Misión, un agente de policía comentó a otra persona del equipo de El Tecolote que el SFPD venía colaborando en los operativos contra la venta de comida sin licencia desde el sábado anterior, con motivo de los eventos del Super Bowl; no obstante, el oficial prefirió no dar una declaración oficial.
En un comunicado, el SFDPH señaló que la ciudad realiza inspecciones, labores de concienciación y acciones de vigilancia con regularidad en todo el municipio para garantizar la seguridad en la manipulación de alimentos.
Las autoridades informaron que, en caso de incautación de los equipos, quienes trabajan en la venta ambulante pueden solicitar una reunión con el departamento para tratar las infracciones y los pasos para recuperar sus pertenencias.
Quienes se dedican a la venta ambulante en zonas como Embarcadero y Fisherman’s Wharf se han enfrentado a la incautación de sus carritos durante años; las autoridades alegan el incumplimiento de las normativas del código de salud pública. Sin embargo, el sector afirma que los operativos se intensificaron en toda la ciudad a partir de la primavera pasada. En septiembre, El Tecolote obtuvo registros que demostraban que el Ayuntamiento estaba retomando una antigua propuesta para restringir la venta en ciertas áreas y desarrollando una nueva estructura de permisos para los puestos de comida.
A medida que la vigilancia ha ido en aumento, muchas personas, como Carmen, manifiestan su preocupación por los requisitos que el personal municipal exige para obtener una licencia. Relató que, el año pasado, le confiscaron 15 carritos durante diversas intervenciones; aun así, el coste de reponerlos sigue siendo más asequible que tramitar los permisos exigidos por la ciudad.
Cumplir con las regulaciones del SFDPH para obtener un permiso para un puesto de comida móvil y compacto (CMFO, por sus siglas en inglés) puede resultar muy costoso, señaló. Además, desde el Comité de Vendedores de Comida —colectivo que agrupa al gremio— denuncian que incluso los nuevos permisos ‘accesibles’ que se estudian actualmente en el ayuntamiento siguen estando fuera del alcance de muchas personas con bajos ingresos. Según el comité, los carritos estandarizados para la preparación de fruta y alimentos calientes pueden costar alrededor de 15 mil dólares.
“No somos delincuentes. Estamos trabajando”, afirmó Carmen, quien migró a los EEUU con su pareja hace tres años. “He buscado empleo en muchos sitios y, aunque me han tomado los datos, nunca me han llamado. Por eso opté por emprender mi propio negocio y generar mis propios ingresos”.
Otras personas dedicadas a la venta, como Éxito Q, comentan que acatan las órdenes cuando se les advierte que no pueden vender, pues consideran que los días de trabajo perdidos son simplemente parte de la ‘inversión’ necesaria para mantener su negocio a flote.
“Me están diciendo lo que tengo que hacer y yo también tengo que poner de mi parte”, comentó. “La verdad es que no me enfado con el personal municipal porque solo están siguiendo órdenes”.
Una oportunidad para buscar ganancia
A pesar de que los operativos se han endurecido en la ciudad, muchas personas dedicadas a la venta de los hot dog siguen de cerca el Super Bowl, viéndolo como una oportunidad para generar ingresos. Éxito Q comentó que él y varias amistades planean conducir hasta Santa Clara con la esperanza de vender comida en el evento que atrae a turistas de todo el mundo.
Mencionó que espera que comerciantes de todo el estado se trasladen hasta el estadio ese día; él mismo suele viajar por todo el estado en busca de oportunidades similares.
Aun así, es consciente de que la vigilancia de la venta ambulante en la zona de San José podría derivar en más incautaciones de carritos. Su plan es inspeccionar primero el área desde su coche, ya que observa que otras personas son mucho más propensas a correr riesgos.
“Primero tengo que ver cómo está el ambiente”, afirmó. “Porque a veces no nos dejan vender junto al estadio, pero sí a unas manzanas de distancia. En estos eventos, o ganas el doble de lo habitual, o no ganas nada”.
Ante el endurecimiento de la vigilancia migratoria federal en Minnesota, tanto colectivos de apoyo como autoridades locales están recordando a la población migrante cuáles son sus derechos y las políticas de ciudad santuario de San Francisco. El martes, la jefa de seguridad de la NFL, Cathy Lanier, declaró que no habría operativos durante el Super Bowl y descartó la presencia del ICE, desmintiendo así las especulaciones iniciales.
Sin embargo, las personas migrantes que se ganan la vida con la venta ambulante afirman que sus preocupaciones más urgentes también tienen que ver con las medidas que tomen las autoridades locales.
Daniel, de 27 años, fue uno de los vendedores a quienes confiscaron el carrito el jueves por la tarde. Este trabajador de origen mexicano lleva tres años vendiendo hot dogs, pero afirma que la reciente vigilancia ha dificultado la obtención de ingresos. Esto hace que eventos como el Super Bowl, que suelen ser grandes oportunidades económicas, resulten ahora desalentadores.
“Creo que iré”, comentó. “Pero viendo cómo está la situación, la verdad es que es muy difícil”.

