El 15 de mayo de 1984, residentes de San Francisco se congregaron por cientos en el salón de reuniones del Valencia Rose, un epicentro del Distrito de la Misión conocido por el activismo queer y la organización comunitaria.
Mientras la nación se preparaba para la inminente reelección de Ronald Reagan, en el Rose se respiraba otro aire. Esa tarde, la gente acudió al encuentro de una alternativa.
Y la encontraron en el reverendo Jesse Jackson.
Durante más de una hora, el ministro bautista y líder de los derechos civiles habló ante una multitud que colmaba el lugar, compitiendo por la nominación presidencial demócrata de 1984. Fue el único candidato presidencial ese año que hizo campaña en el Distrito Misión, donde compartió una historia de su infancia:
“La vida estadounidense no es como una cobija; algo negro, blanco, moreno, amarillo, gay, heterosexual, bautista o metodista. La vida estadounidense no es un trozo de tela de un solo tejido. La vida estadounidense es más bien como un tapiz de mil retazos, dijo Jackson, según la edición de mayo de 1984 de El Tecolote.
“Durante mi infancia en Carolina del Sur, mi abuela no tenía dinero para comprar una cobija, así que hacía una colcha de retazos… Mientras esos pedazos y parches estaban sobre la cama, por separado, no eran más que trapos. Pero entonces, tomaba aguja e hilo y los unía. Lo que antes eran sólo retazos se convertía en un manto de calidez, seguridad y belleza estética. Y así es la vida estadounidense. Separados somos débiles, pero cuando nos unimos en el Arcoíris ( la Coalición), ligados por un hilo común, nos convertimos en la gran experiencia estadounidense”.
Jackson falleció el 17 de febrero a los 84 años de edad. Muchas personas han reflexionado sobre la huella que dejó en el país. Este es el nuestro.

El paso de Jesse Jackson por el Distrito Misión en 1984
La diversidad congregada en el Rose era tan diversa como la coalición que Jackson estaba construyendo. Hubo representación de Latinos por Jackson, la Asociación de Mujeres de El Salvador (AMES), Negros y Blancos Juntos, Lesbianas y Gays Contra el Racismo, Los EEUU Fuera de El Salvador, la Unión de Campesinos, Casa El Salvador, Filipinos por Jackson, Judíos por Jackson, el Programa de Alternativas Reales y muchos otros grupos.
Desde el inicio, la Coalición Arcoíris de Jackson se basó en una campaña de inclusión. Habló de gravar a las grandes fortunas, defender la acción afirmativa y la educación bilingüe, restaurar relaciones diplomáticas con Cuba, reconocer un estado palestino y oponerse a la intervención de los EEUU en Centroamérica. En una época en la que se usaba a la población migrante como un chivo expiatorio conveniente, él también alzó la voz por ella.
“El hecho es que cada vez que hay una crisis económica, surge el pánico. Hay quienes dicen que las personas trabajadoras indocumentadas cruzan la frontera para quitarnos nuestros empleos. ¿A quién conocen que quiera cosechar uvas? ¿A quién conocen que quiera cosechar tomates para Campbell Soup y tener que vivir con un salario mínimo de $1.96?”
“La realidad es que la población trabajadora indocumentada está subsidiando nuestra economía, no agotándola”, continuó Jackson. “Estas personas trabajadoras pobres viven 25 años menos que el resto de la población estadounidense. No tienen beneficios de salud. Viven en el dolor y la deshonra. Cuando bebemos esa sopa, algo de su sangre está en esa lata. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos apoyar a quienes trabajan sin documentos”.
En un artículo de opinión ese mismo mes, el escritor Thomas Reyes señaló que Jackson se postulaba para representar a quienes “nunca han tenido una representación adecuada por parte de nadie ni de ningún partido político”. Su base creciente, escribió Reyes, incluía a “personas negras, asiáticas, indígenas americanas, chicanas, latinas, anglosajonas, grupos de mujeres, personas mayores, jóvenes, gente en situación de pobreza, el sector laboral, grupos progresistas, ambientalistas y grupos por la paz”.

Solidaridad con la población migrante y Latinoamérica
El Tecolote dio seguimiento a la campaña de Jackson durante los meses previos a la Convención Nacional Demócrata en San Francisco. Sus editoriales detallaban su plataforma: suspender la ayuda militar a El Salvador, detener el financiamiento a la Contra en Nicaragua, restablecer relaciones con Cuba, reconocer la soberanía del Estado palestino, oponerse a las restricciones de fondos para el aborto y aumentar los impuestos a las corporaciones y a las grandes fortunas.
En julio de 1984, el Teco reportó sobre la marcha de Jackson a través de su frontera con México, donde se manifestó junto a unas 2 mil personas en Tijuana “en defensa de los derechos de los migrantes y por la paz en Centroamérica”. El encuentro fue el cierre de lo que se describió como una “ofensiva de paz de cinco días” por Panamá, El Salvador, Nicaragua y Cuba.
“Debemos poner fin a la economía de guerra en Centroamérica y construir una economía para la paz”, afirmó Jackson. “El dinero que se usa para minar los puertos en Nicaragua y bombear El Salvador debe destinarse a alimentar a quienes pasan hambre y a educar a nuestra niñez”.
Durante el mitin, Jackson también se pronunció contra el proyecto de ley de migración Simpson-Mazzoli, que más tarde se convertiría en la Ley de Reforma y Control de la Migración de 1986.
“La población trabajadora indocumentada no agota la economía, la sostiene… Si quienes trabajan sin documentos abandonaran los campos de California, la agricultura estadounidense colapsaría”, sentenció. “No debemos descansar hasta frenar la ley Simpson-Mazzoli. Mientras un lado de la frontera tenga el dinero y el otro la pobreza, habrá migración”.
Decepción en las filas demócratas
Jackson no logró la nominación demócrata en 1984. En la Convención Nacional Demócrata celebrada en San Francisco del 16 al 19 de julio, Walter Mondale se alzó con la candidatura, quien terminaría perdiendo por una diferencia abrumadora, ganando únicamente en su estado natal de Minnesota y en Washington, Distrito de Columbia.
El Tecolote fue directo al grano: “Lo más destacado de la Convención Demócrata fue la impactante presentación de la Coalición Arcoíris”, rezaba una columna de opinión de agosto de 1984. El periódico criticó a los principales medios de comunicación por retratar a Jackson como un político carismático, desvinculándolo del movimiento más amplio que impulsó su campaña.
Un editorial que acompañaba la nota reflejaba la frustración de gran parte de los sectores progresistas: “Contuvimos el aliento y nos unimos al reverendo Jesse Jackson mientras sacudía los cimientos mismos de la política estadounidense. Pero cuando Jackson lideró a la Coalición Arcoíris hacia la Convención Nacional Demócrata para terminar con las manos vacías, fue otro trago amargo. Una vez más, la izquierda se sintió cooptada”.

Una segunda candidatura presidencial y un respaldo histórico
Jackson se postuló nuevamente en 1988. En esa ocasión, El Tecolote rompió con su política de 17 años de no respaldar a ninguna figura política.
“Ante el surgimiento del reverendo Jesse Jackson como una candidatura importante e influyente a la presidencia, El Tecolote ha evaluado su postura”, rezaba el editorial de junio de 1988. “Consideramos que Jesse Jackson merece nuestro apoyo”.
El periódico hizo hincapié en su oposición a las políticas de “sólo inglés”, a las leyes restrictivas de migración y a la intervención de los EEUU en Latinoamérica. Esa misma edición incluyó fotografías de Jackson ejerciendo como el abanderado (mariscal) del desfile del Cinco de Mayo.
Aliado eterno de la clase trabajadora
Jackson reapareció en los archivos del Teco en 1997, cuando unas 20 mil personas marcharon por Watsonville en apoyo a quienes cosechan fresas, exigiendo condiciones de trabajo justas y el fin del acoso sexual. John Sweeney, presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés); John Carey, presidente del sindicato de transportistas o teamsters y Dolores Huerta, cofundadora de la Unión de Campesinos, se unieron a la marcha. Jackson también estuvo allí.
“Hoy es una gran expresión de nuestra búsqueda de libertad”, proclamó. “Hoy nos reunimos para reivindicar nuestra lucha por las prioridades humanas”. Una fotografía capturada por el fallecido fotógrafo del Teco, M.P.R. Howard, muestra a Jackson y a Huerta hombro con hombro.
Para cerrar, compartimos una cita de aquel día de 1984, cuando Jackson estuvo en la Misión, con nosotros.
“La única justificación que tienes para mirar a alguien hacia abajo es si vas a detenerte para ayudarle a levantarse”. Con un amplio movimiento de brazos, clamó ante la multitud: “¡Si alguien ha caído, ayúdale a levantarse!”
En la Teco Hemeroteca, recuperamos las voces, imágenes y crónicas que documentan la historia viva de la comunidad latina en San Francisco y el Área de la Bahía, que El Tecolote ha documentado a través de su trayectoria de más de 55 años de periodismo independiente.


