Cerca de un veintenar de estudiantes marcharon hacia el War Memorial Opera House el miércoles 11 de febrero por la tarde, exigiendo reunirse con la superintendente del Distrito Escolar Unificado de San Francisco (SFUSD, por sus siglas en inglés), Maria Su, mientras las escuelas públicas de la ciudad permanecían cerradas por tercer día consecutivo.
Ante la frustración por la falta de resolución en la huelga docente, el estudiantado manifestó querer respuestas directamente de la máxima autoridad del distrito.
Una vez dentro del edificio, organizaron las sillas en círculo, con la expectativa de entablar una conversación directa con Su. Representantes sindicales y del profesorado también se reunieron en la sala para observar las intervenciones de las y los jóvenes.

Sin embargo, Hong Mei Pang, jefa de comunicación y gobernanza del SFUSD, informó a la delegación que Su no podría asistir. Pang se sentó para atender al grupo y aseguró que transmitiría sus inquietudes.
Uno a uno, los miembros del grupo se pusieron de pie para hablar, dirigiéndose a Pang como si fuera la propia superintendente.
“Solo quiero decir: ¿dónde diablos está Maria Su?”, cuestionó Nick, de 18 años y estudiante de último año de secundaria. Su pregunta provocó fuertes aplausos en la sala, mientras algunos docentes asentían en señal de acuerdo.
“Este es un tema que nos apasiona mucho a todas y todos” respondió Pang. “¿Podemos asegurarnos de mantener un lenguaje respetuoso?”
“Desde luego”, replicó Nick.
Adam Hrizi, de 16 años y alumno de la secundaria Balboa, fue el siguiente en intervenir: “Creo que simplemente le apasiona el tema. Se remueven muchas cosas cuando llevamos tres días sin clase”.
“Totalmente”, respondió Pang.
“Nuestros maestros y maestras están aquí luchando”, continuó Hrizi. “Y si Maria Su no puede venir a hablar, es una vergüenza”.
Durante la reunión, que duró unos 30 minutos, Pang reiteró que Su se encontraba en la mesa de negociación y que recibiría las inquietudes del estudiantado. El debate se tornó emotivo cuando varios jóvenes compartieron historias personales sobre cómo la huelga afecta a sus familias.

Lucciano, de 17 años y estudiante de la secundaria Mission, habló sobre su hermana mayor, quien enseña en cuarto grado en la primaria Hillcrest. “Está agobiada, trabaja demasiado”, dijo, haciendo una pausa mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. «Simplemente necesita más ayuda. Llega a casa agotada todos los días. La escuela necesita más financiamiento».


Otras y otros estudiantes coincidieron en su preocupación por los salarios docentes y su propio futuro.
“¿Cómo van a poder enseñar si no tienen dinero suficiente para los materiales que nos sirven de apoyo?”, dijo alguien más del grupo. “Apuesto a que todo este profesorado quiere que tengamos un buen futuro”.
Autoridades del SFUSD anunciaron el miércoles por la noche que las escuelas seguirían cerradas el jueves, lo que supondrá un cuarto día de clases canceladas. Aproximadamente 50 mil estudiantes han quedado sin clases, obligando a muchas familias a buscar alternativas de cuidado infantil.
A pesar de que el distrito presentó una nueva propuesta, el liderazgo sindical del UESF afirmó que las partes siguen muy distanciadas. Este sindicato continúa presionando para obtener beneficios de salud familiar con cobertura total, salarios más altos y mejores condiciones laborales en educación especial.
Al concluir la reunión, el grupo estudiantil presionó a Pang para concretar un encuentro directo con Su.
“Hagámoslo realidad. Busquemos una fecha”, dijo Pang. “Ella quiere sentarse a hablar con ustedes”.
“Excelente”, respondió Hrizi.
“Mañana”, bromeó otro estudiante.
“¿Mañana?”, dijo Hrizi sonriendo. “Creo que ese día nos va perfecto. ¿Por qué no?”
“Vamos a resolverlo”, respondió Pang.


