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Exiliada autora indígena expone la injusticia con su nuevo libro
Rev. Josephinie Robertson, cuyo apellido indígena es apellido indígena Miskitu Hendy Hebbert Twaska, tenía 13 años cuando fue exiliada de Nicaragua por la dictadura de Somoza en 1957. Robertson, que ahora vive en San Francisco, ha luchado por la soberanía de su gente desde entonces. Photo Courtesy “Miskitu Nation” Facebook page.
Rev. Josephinie Robertson, cuyo apellido indígena es apellido indígena Miskitu Hendy Hebbert Twaska, tenía 13 años cuando fue exiliada de Nicaragua por la dictadura de Somoza en 1957. Robertson, que ahora vive en San Francisco, ha luchado por la soberanía de su gente desde entonces. Photo Courtesy “Miskitu Nation” Facebook page.

Han pasado 57 años desde que la Reverendo Josephinie Robertson ha sido desterrada de su reino indígena en Nicaragua. Pero a sus 70 años de edad, y más de 5,700 kilómetros lejos de su casa, todavía lucha.

En su nuevo libro Miskitu Madre Tierra, Robertson expone el maltrato a dicha comunidad, y su más reciente desacuerdo con el gobierno de Nicaragua en la próxima construcción de un gran canal interoceánico en dicha nación.

“Esta es toda mi vida en este libro”, dijo Robertson, cuyo apellido es Hendy Hebbert Twaska en miskitu. “Todo es verdad, aquí está todo. Espero que ahora el mundo pueda ver lo que pasa con nosotros”.

‘Miskitu en exilio’ es el nombre que Robertson le ha dado a su fóro abierto a realizarse el próximo 15 de agosto en el Centro Cultural de la Misión (MCCLA por sus siglas en inglés).

Robertson, expulsada de Nicaragua en 1957 por la dictadura somocista, es una activista de toda la vida que ha defendido la soberanía miskitu —el reino miskitu, hoy en día en suelo nicaragüense, llega a extenderse desde Cabo Camarón en Honduras hasta más el sur de Bluefields, ya en tierras nicaragüenses.

“Nos caracterizamos por promover el activismo, es nuestra misión”, dijo Andreina Maldonado, coordinadora de eventos y de media en el Centro Cultural de la Misión, indicando que la oportunidad de tener a Robertson es única. “Ella es una oradora muy emotiva, espero la comunidad venga a apoyar y entender la situación de esta comunidad”.

El libro es el primer trabajo de Robertson, y aunque Grin Olsson lo escribió, toda la información ha sido recopilada por Robertson. Por su parte Olsson, que tambíen trabaja como guionista, manifiesta que la escritura de dicho libro le ha marcado y abierto sus ojos.
“La situación de la nación miskitu tuvo un gran impacto en mi”, dijo Olsson. “Queremos demostrar que hay una forma pacífica de alcanzar independencia, y el derecho del pueblo miskitu a que retome su tierra y soberanía”.

El reino Miskitu fue respetado durante la conquista española, gracias a un acuerdo de cooperación que los miskitu habían firmado con el reinado británico. No fue hasta 1894, ya con desinterés del reino británico, y con el presidente nicaragüense José Santos Zelaya al frente, que Nicaragua ejerce soberanía sobre el, hasta ese entonces, libre reino miskitu. La nación miskitu primero solicitó a las Naciones Unidas para su descolonización en 1960, sin embargo, nada ha cambiado.

“No se ha respetado al reino miskitu. Zelaya fue uno de los asesinos más grandes con mi gente. Y el sandinismo y [Daniel] Ortega cometieron genocidio”, dijo Robertson, que esta vez con una lágrima rodando en su mejilla, explica que a su gente le han expropiado sus tierras y hogares, desalojadas, asesinadas, y sus recursos naturales brutalmente explotados.

Tan explotados que las consecuencias son mayúsculas en la actualidad. La región es golpeada fuertemente y constantemente por tormentas tropicales y huracanes. Y las explotaciones siguen.

Robertson explica que la última gran amenaza para su gente y nación, es el mega proyecto que el gobierno de Nicaragua ha firmado con el consorcio Chino HKND para la construcción del Gran canal interoceánico de Nicaragua.

Según Robertson, dicho proyecto amenaza directamente la soberanía miskitu, miles de familia que serán desalojadas, alrededor de 400,000 hectáreas de humedales y selva por desaparecer, y también traerá contaminación para el lago Nicaragua, el más grande cuerpo acuático de Centroamérica, y uno de los más diversos en el mundo.

“Nosotros nunca vamos a apoyar ese canal”, agregaba Robertson, mientras se escuchaba la voz del Príncipe Miskitu José Miguel Hendy en una grabación donde manifiesta su malestar con esta situación.

Desde San Francisco, la figura de Robertson parece representar esperanza y voz para los 200,000 miskitu que actualmente residen en Nicaragua. En un correo electrónico dirigido a Robertson, Hendy manifiesta de esta forma el malestar de la población:

“Aquí todos los que vivimos en la nación miskitu estamos en contra de ese canal y también muchas gentes del lado del Pacífico no están de acuerdo. Los universitarios, los que estudian el medio ambiente están en contra de ese canal”.

Ese correo electrónico es una de las peticiones de ayuda que Robertson ha recibido desde su exilio.

“El somocismo me llamó loca por creer en mis ideas”, dijo Robertson, con una sonrisa caliente y esperanzadora. “Pero mira donde estoy ahora”.

Dicho evento es el próximo Viernes 15 a las 6 pm en el Centro Cultural para Artes Latinos en el 2868 Mission.

Story by: Oscar Palma