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Talento y fiesta en el primer festival de jazz latino en la Misión
John Calloway dirige el Latin Jazz Youth Ensemble de San Francisco el sábado 13 de octubre durante el Mission Latin Jazz Festival en el Teatro Brava. Photo Tom Ehrlich

La primera edición de un festival anunciado como la celebración que reuniría a excepcionales músicos de jazz locales, nacionales e internacionales, cumplió su cometido al convocar los pasados sábado y domingo 12 y 13 de octubre en el Teatro Brava de la Misión, a un público expectante que, animado por el recuerdo de épocas pasadas, disfrutó emocionado de los ritmos interpretados.

La noche del sábado, la primera intervención musical corrió a cargo del Josh Jones Latin Jazz Ensemble, con siete integrantes que, al ritmo de rumbas como en la que se exaltaba la “sangre nueva [latina] indestructible” animaron a las primeras parejas a acercarse al pie del escenario para bailar, mientras que el resto de la audiencia acompañaba con las palmas desde sus asientos al ritmo de la música.

Este orquesta dejó preparado al público asistente, cuyo ánimo quedó dispuesto a recibir —unos con asombro, otros con beneplácito— la excelente intervención de los jóvenes talentos que integran el Latin Jazz Youth Ensemble de San Francisco. Su actuación los perfiló, sin duda alguna, como la nueva generación de jóvenes talentos musicales del Área de la Bahía.

Su director musical, John Calloway, galardonado este año con el premio ‘Jazz Hero’, fue dando oportunidad acertadamente a cada uno de los chicos —de entre 10 y 17 años— para que mostrara su talento por medio de breves pero destacadas intervenciones protagónicas que se ganaron la ovación de los espectadores.

El momento estelar de la noche llegó cuando hizo su aparición el The 1970s Mission All-Stars. Entre la evocación de anécdotas compartidas con muchos de los asistentes, este grupo de músicos famosos en la Misión de reconocida trayectoria, interpretaron canciones por muchos conocidas, las cuales movieron emociones en unos, y para otros resultaron una invitación a bailar.

Al día siguiente, el festejo del canto, baile y júbilo continuó: podía percibirse el entusiasmo con el que muchos de los asistentes acudieron, el cual se hizo manifiesto por sus vaivenes de caderas durante su ingreso en el recinto, decorado de azul aguamarina.

Laura Rebolloso y Ensemble Marinero fue el primer grupo que dio inicio al programa del domingo; sus voces expresaron gran cantidad de emociones que iban de la tristeza a la alegría. La letra de su música, a menudo relacionada con la realidad del México contemporáneo, resonó entre el público y llegó más allá de la frontera: directamente al corazón. Los asistentes a menudo se balanceaban en sus asientos o respondían rítmicamente con la cabeza al rasgueo de la guitarra de Rebolloso.

Luego tocó el turno de subir al escenario a la Pacific Mambo Orquestra. Sus veinte integrantes produjeron un sonido del tamaño de un estadio:. Sus voces, en conjunción con los cuernos, trompetas, bongos, maracas y otros instrumentos, avivaron aun más el ánimo de los asistentes. Durante su intervención, la gente bailó tanto en los pasillos como desde sus butacas. El grupo interpretó canciones originales, a la vez que composiciones clásicas de los grandes maestros del jazz latino como Xavier Cugat, Tito Puente y Juan Luis Guerra, entre otros.

Para finalizar el festival, VL Trio, un grupo conformado por tres músicos de diferentes países, tocaron canciones que demostraron la atracción universal del jazz latino. Las canciones del estadounidense Marco Díaz, el cubano Carlos Caro y el mexicano Saúl Sierra demostraron el dominio de sus respectivos instrumentos y destacaron el poder de la música para unir a las personas sin importar su nacionalidad.

La música es poderosa, tiene la capacidad de tender puentes y trascender a nuestra realidad eliminando fronteras y ligando generaciones. A la vez, puede conectar y despertar sentimientos al unísono. Este festival convocó a un público variado a disfrutar de la expresión musical popular, y a reafirmar la fuerte influencia que tiene la tradición musical latina.

La Misión, producto del talento de los miembros de su comunidad, ha servido como promotor importante del jazz latino y de otras manifestaciones artísticas y culturales. Gracias al respaldo incondicional de la comunidad y de organizaciones como Acción Latina, es posible que el público conozca, aprecie y continúe apoyando la capacidad y calidad musical de quienes con acierto han fusionado esta interesante combinación de ritmos latinos y jazz.

Story by: Katie Beas & Juan de Anda