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Por la estabilidad de nuestra gente
Reunión con las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional de los EEUU (DHS), durante la cual se presentó una carta que solicita la extensión del Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés), una medida que beneficia a 190 mil salvadoreños que residen en esta nación y que vencerá el 8 de marzo de 2018. Cortesía: Department of Foreign Affairs of El Salvador

El tema migratorio, especialmente en nuestra agenda bilateral con los EEUU, es uno que el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén considera de carácter prioritario en nuestra política exterior. En congruencia con ello, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha puesto en marcha, desde noviembre de 2016, una estrategia integral para la protección de los derechos de nuestros hermanos, pero también para abogar por su estabilidad en esa nación.

Esta estrategia, que incluye acciones y alianzas a nivel nacional y regional y, por supuesto, ante autoridades locales, estatales y federales de los EEUU, se encuentra ahora en una etapa crucial, en la que estamos redoblando esfuerzos alrededor de dos gestiones de relevancia para más de 200 mil salvadoreños.

Me refiero, por un lado, a la solicitud de una nueva prórroga del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), un beneficio del cual gozan unos 190 mil compatriotas, que llegaron a aquel país del norte antes de los terremotos de 2001 en El Salvador; y, por otro lado, a las gestiones para encontrar una solución a los Dreamers, jóvenes que llegaron siendo niños a ese país y que, desde 2012, están amparados por programa de Acción Diferida para los Llegados durante la Infancia (DACA).

En el caso del TPS, hablamos de un segmento que, durante más de 16 años, ha vivido en armonía con las comunidades que los han acogido y en pleno respeto a sus leyes, contribuyendo a su dinámica social, cultural y económica. De hecho, se estima que el 90 por ciento de los salvadoreños con TPS son parte de la fuerza laboral de la nación, el 50 por ciento de ellos son sujetos de créditos, y realizan tributos anuales por unos 500 millones de dólares a MediCare y a la Seguridad Social.

Precisamente, en la solicitud formal que presentamos el pasado 24 de agosto, ante el Departamento de Seguridad Nacional de dicho país, hemos expuesto todo este invaluable aporte, que esperamos sea bien ponderado por las autoridades respectivas. Y de igual forma, con el Congreso estamos abogando para que puedan valorarse otras alternativas, para que por esta vía se pueda lograr un estatus regular permanente para nuestros connacionales.

En el caso de los Dreamers, se trata de unos 30 mil jóvenes compatriotas que emigraron antes de cumplir los 16 años, que han crecido en ese país, se han formado o siguen formándose en sus instituciones educativas, y la mayoría de ellos están aportando ya su conocimiento al mercado laboral.

La finalización del DACA, en un plazo de seis meses, no supone una deportación inmediata de esta población, sino que llama al congreso estadounidense a buscar una salida legislativa en ese periodo. Esa es otra razón para enfilar gran parte de nuestros esfuerzos hacia congresistas y senadores, de manera que podamos abonar en esta tarea de asegurar su permanencia en dicho país.

En todo este contexto, nuestras últimas visitas a Washington D.C., han sido fundamentales también para afianzar las alianzas que hemos venido desarrollando para lograr nuestro objetivo, con organizaciones que trabajan por los migrantes, autoridades locales, iglesias, e incluso empresarios que emplean a salvadoreños TPS.

Ese es el espíritu con el que nos encontramos nuevamente en la capital estadounidense, en una visita a la que hemos invitado a sumarse a diputados de la Asamblea Legislativa, para que con una sola voz continuemos esta importante labor que, como hemos dicho, demanda la unidad de todos los salvadoreños.

Es así, con la suma de esfuerzos y un verdadero compromiso, que seguiremos trabajando incansablemente por la estabilidad de nuestra población TPS y sus familias en El Salvador, así como de nuestros jóvenes soñadores.

Story by: Hugo Martínez, Relaciones Exteriores de El Salvador